Los compromisos de gestión se fijan por OPP, sin negociación colectiva de por medio y en sus orígenes (primeras experiencias en la década de los años 90) poseían penalizaciones para con las partidas salariales del personal público. Las consideraciones respecto a vacantes eran fijadas por criterios políticos, recordemos los instalados en 2015, que por cada 3 vacantes en el Estado solo se reponía 2, desde 2020, de cada 3 vacantes se repuso 1 (y en el caso de BPS, ni siquiera eso).
Desde este período de gobierno se innova atando que el incumplimiento de los compromisos de gestión conlleva la eliminación del 25% de las vacantes generadas ese año.
Ahora bien, consideremos por un momento que los compromisos de gestión pueden ser una buena idea, siempre que conlleve mejoras en la administración, en base a líneas guía, que en principio debieran depender del personal con el que cuenta cada organismo, pero también y de forma fundamental, con ítems que puedan ser controlados por los Entes, no por factores exógenos ante los que no se tiene el menor poder de modificación, en este caso podemos citar el de la variación de los puestos cotizantes, es decir, que haya más trabajadores aportantes a la seguridad social. Este punto ha sido denunciado y resistido por ATSS siempre, cuando en principio conformaba (y sigue integrando) las metas institucionales, pero que ahora, incluso se agregan a los compromisos de gestión.
Que exista más empleo y más trabajadores aportando a la seguridad social no es algo que dependa del personal del BPS, sino de los lineamientos económicos y políticos del gobierno, de decisiones políticas y de factores sujetos a la economía nacional y mundial.
Por otro lado, se debería contemplar en estas exigencias lo que es la plantilla de personal de cada lugar, ante políticas que llevan más de diez años de recortes arbitrarios y sin valoración de dónde y cómo se recorta, es muy difícil que por más presión por parte de la OPP pueda cumplir exigencias desorbitadas. Se sigue exprimiendo a las y los trabajadores, con cada vez más trabajo, más presión y menos personal.
Estos compromisos son decisiones exclusivamente políticas, en las que lo que opinan las y los trabajadores poco importa. Y precisamente son estas trabajadoras y trabajadores las que deberán implementarlas y cumplirlas.
Los compromisos de gestión para el 2027, expresados en el documento que BPS elevó al Parlamento para su aprobación son:
- Cumplimiento de ejecución presupuestal, no más gastos que los presupuestados, exceptuando algunas partidas.
- Reducción del stock de expedientes de Prestaciones Económicas en estado activo y a la espera de todas las prestaciones de pasividad, se debe abatir en valor igual o mayor al 80%.
- Porcentaje de llamadas atendidas antes de los 300 segundos en Teleconsultas, debe ser mayor o igual al 80%.
- Variación de puestos cotizantes, debe ser mayor o igual a la variación de la tasa de empleo entre 2026 y 2027.
- Porcentaje de trámites de registro y certificados solicitados por los contribuyentes, a nivel país y por cualquier canal, resueltos en hasta 5 días hábiles, valor mayor o igual al 90%.
- Percentil 80 de días de demora para el pago de Jubilación Común, El valor debe ser mayor o igual al 90%.
- Tiempo promedio de Re adjudicación para el 85% de Viviendas, valor: menor a 201 días.
- Porcentaje de certificaciones de Subsidio de Enfermedad controladas en rango de 360-450 días, valor: mayor o igual al 30%.
En el caso concreto de BPS, en el que las formas de trabajo, el modelo de gestión y las reestructuras son un factor importantísimo y que puede determinar el cumplimiento o no de los compromisos. Recordemos que tenemos mucho menos trabajadores que en 2015.
Y por otro lado, ante 5 años pasados sin prácticamente negociación colectiva, en la que tuvimos que denunciar esta violación sistemática, y que desde 2025 nos volvemos a encontrar con ejemplos muy preocupantes de aquel período.
Pero algo que realmente habría que tener en cuenta cuando se establecen compromisos de gestión, ¿cuál es el fin de eso? ¿Mejorar la gestión?, ¿Lograr mayor eficiencia?, pero desde el momento en que se ve que el único resultado de estos compromisos es el recorte de vacantes a quienes no los cumplan se detecta un fin de desmantelamiento liso y llano. Pues si fuera de otro modo, a los organismos que no logran su cumplimiento debería de potenciárselos, no quitar personal. .Y yendo más profundo aún, debiera ser un indicador claro de que los Directorios políticos que se elige para administrar no logran dar la talla, pero no, nada de eso está contemplado en esta idea de compromisos de gestión.
Desde el inicio de este período, en el primer semestre del 2025 ATSS presentó al Directorio del BPS una serie de documentos que contenían un diagnóstico del estado del organismo y múltiples propuestas en todas las áreas de cómo podrían trabajarse para mejorar. Entre ellas, la reestructuración del sistema de trabajo localizado y deslocalizado, en el que nuestra propuesta tenía una forma híbrida en la que coexisten ambas modalidades, pero con mucha más eficiencia, mejoras en las capacidades presenciales de resolución y la participación de la pata deslocalizada en todo lo que refiere a las tramitaciones virtuales, a los procesos más complejos, a asistencia ante problemas de cada oficina por insuficiencia de personal, que requería un cambio en la visión del trabajo del BPS de cara a la gente, que proponía de por sí mejoras cualitativas y cuantitativas en los tiempos de demora.
Pasó más de un año en el que reclamamos por respuestas a estos planteos, algunos se hicieron con pequeños cambios que no hicieron grandes modificaciones, la Gerencia General determina la creación de un grupo de trabajo para el estudio de un “nuevo” modelo de gestión y atención, que fue integrado por muchas de las personas que estuvieron al frente de la creación y ejecución del modelo vigente, inventado en el período pasado y que significó atrasos en todos los procesos, del que el más recordado será el de los casi 60 mil expedientes jubilatorios atrasados.
Este grupo de trabajo no generó ningún documento, o cuando menos ninguno le fue presentado al sindicato.
En el mes de julio de 2026 recibimos luego de propuestas de reestructuras en sectores más pequeños, dos documentos de reestructura de áreas sustantivas como son la de ATYR y GUDE. Propuestas que no contemplan ninguna mejora y que a grandes rasgos solamente plantea la creación y eliminación de jerarquías, cargos de conducción, principalmente gerenciales.
Para poner un ejemplo, en GUDE plantean eliminación de varios cargos de Gerentes de Sucursal y la creación de 3 “supergerencias” regionales. Como si los problemas que atraviesa el BPS pudieran resolverse unificando gerencias y creando 3 cargos altos gerenciales. Y que para colmo, estos 3 cargos ya tendrían nombres y apellidos.
La frutilla de la torta y que acompañaba a estos dos planteos de reestructura fue la presentación de un borrador de convenio entre BPS y la Facultad de Ciencias Económicas para el análisis del modelo de atención y gestión del BPS. Presentan una auditoría que se hará, pero previamente se pretende seguir haciendo reestructuras.Y dentro de este borrador de convenio, que no ha tenido a día de hoy discusión con las y los trabajadores se parte de un grave problema en cuanto a su Objetivo general:
Evaluar el modelo operativo y de gestión de la atención implementado por el BPS, analizando su funcionamiento, la organización del trabajo que lo sustenta y su articulación con las distintas áreas involucradas, con el propósito de formular propuestas que contribuyan a fortalecer su desempeño, optimizar la utilización de las capacidades institucionales y mejorar la prestación de los servicios a la ciudadanía.
Esto significa que se hará una validación en general del modelo de gestión que lo único que persiguió fue tapar la falta de personal y alejar a la gente del BPS. Se considera como “el modelo de gestión”, no persigue ver qué tipo de modelo sería mejor que el actual.
Y al proponer reestructuras que empiezan a justificar y validar estructuralmente el sistema actual, sin siquiera esperar a los resultados de este análisis deja a las claras una intencionalidad en los resultados que se obtendrá.
Quién paga el estudio (y lo rumbea en cuanto al ámbito de análisis) solo recibirá las respuestas que quiere.
No validamos seguir estando bajo un modelo de gestión que resultó de una aplicación caprichosa, sin estudio, sin análisis alguno, y mucho menos que se siga implementando y se le quiera dar legitimidad sin una búsqueda real de qué modelo de gestión sería mejor para nuestro organismo, sus trabajadores y la población.
Al final de cuentas pareciera que solo se cambiaron collares, pero no los intereses ni las formas que persisten por parte de quienes están dirigiendo al BPS, y que bastante alejados están de los trabajadores y la población a la que nos debemos.
Todos estos cambios atentan contra las posibilidades de cumplir con los compromisos de gestión que nos imponen, más aún cuando se anteponen reestructuras a una primera idea de análisis del modelo que llevó al desastre organizacional que aún persiste (con todos los problemas que ya mencionamos, pero que al menos es un análisis).
Menos personal, más trabajo, estructuras paralelas que funcionan hace ya un lustro sin ningún tipo de análisis o estudio y que se validan con cada reestructura que se sigue pretendiendo imponer darán cuenta de un resultado que solo podrá ser desfavorable.
¿Cuántas veces nos tenemos que tropezar contra las mismas piedras para buscar alternativas?
¿Por qué no puede pensarse un análisis y estudio de modelos de gestión que puedan ser mejores que el actual?
¿Es el continuismo la mejor forma de seguir?
E igual de importante que todo lo anterior, ¿Cómo es posible que desde la OPP se pretenda que los organismos estatales que no puedan cumplir los compromisos de gestión los puedan cumplir al año siguiente si se elimina el 25% de sus vacantes?
Suena más a desmantelamiento encubierto, arbitrario y que solo generará problemas en los servicios públicos, lo que históricamente ha justificado las privatizaciones.
Se desmantela, el Estado ya no puede cumplir con sus servicios, genera el descontento en la población y se presenta el privado como la solución al problema.
¿Les suena conocido?
ATSS ya ha solicitado audiencia ante la Comisión de Hacienda del Senado para seguir denunciando la situación en el BPS. Seguiremos luchando por un organismo de seguridad social que esté a la altura de las necesidades de nuestra población.
Si no hay respuestas, seguirá habiendo lucha.
Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social