Karina Sosa: «Las autoridades del BPS hablan mucho de cercanía, pero después de cercanía la realidad tiene poco»

ATSS se movilizó este viernes 28 de agosto en el edificio sede del BPS, coincidiendo con el arranque de la discusión de la Rendición de Cuentas en el Senado de la República y en el marco de la Asamblea Nacional Delegada que se llevó adelante ese día. Denunciamos que el presupuesto 2027 del organismo no fue negociado en tiempo y forma con los trabajadores organizados, y que la atención a los usuarios sigue deteriorándose tras más de una década de recortes de personal.
Apenas conformada la Asamblea Delegada en nuestro local sindical con la presencia de 28 delegadas y delegados de todo el país nos trasladamos hacia el Edificio Sede para realizar una movilización a raíz de los problemas que estamos atravesando en cuanto a la negociación colectiva, todo lo referente a las formas de gestión y modelo de trabajo, al Presupuesto 2027, la falta de personal y por la propuesta de los directores políticos de trasladar el área de internación del Sanatorio Canzani.
Sobran los motivos.
Karina Sosa, Presidenta de ATSS realizó la oratoria ante las decenas de compañeras y compañeros que colmamos el hall del edificio.
Karina Sosa, presidenta de nuestro sindicato tomó la palabra ante trabajadores y público en general, así como ante los medios de prensa que se hicieron presentes para exponer, con crudeza, la situación del organismo: la falta de personal ya endémica, el intento de traslado y cierre del Sanatorio Canzani y el trabajo no reconocido que el BPS realiza para otros organismos del Estado como la DGI, FONASA, MIDES y para empresas con fines de lucro como las AFAP.

Karina fue directa desde el arranque de su intervención: «el presupuesto 2027 del Banco de Previsión Social no llegó en tiempo y forma a discutirse con el sindicato, por lo tanto, entendemos que hubo una violación en la negociación colectiva». Y se detuvo a explicar qué está en juego en ese documento: «es la plata que vamos a tener todo el año 2027 para todos los locales de Montevideo y el interior, para el ingreso de personal, todo lo relacionado al BPS en cuestión de prestaciones a los usuarios y de funcionamiento del organismo».
Vinculó ese reclamo con una tendencia que, según describió, ya lleva más de una década: «llevamos, por lo menos, ya diez años de recorte de personal permanente, lo que hace que la atención no sea la que los beneficiarios merecen ni la que necesitan». Y cuestionó la distancia entre el discurso institucional y la realidad cotidiana de las oficinas: «el plan estratégico no va en consonancia con la atención que le damos a la gente. Habla mucho de cercanía, pero después, de cercanía tiene poco».
El déficit de personal y la vuelta al centralismo
Uno de los ejes centrales de su discurso fue el estado de los recursos humanos del organismo. Karina fue categórica: el BPS «está atravesando por el déficit histórico más importante de funcionarios en la historia de su existencia». Esa carencia, explicó, se traduce en una experiencia concreta para cualquier usuario: «esto hace que a la gente se le diga que hagan los trámites por la web o que tenga que recurrir a terceros para hacer cualquier trámite que deba hacer, sobre todo en el interior del país».
Llegado a este punto, introdujo una de las denuncias más fuertes de la jornada: «se está profundizando esa centralización, de una atención que antes era descentralizada y se está volviendo al criterio de que Montevideo haga todo. Esto lo dice claramente la letra del presupuesto, esto está claramente demostrado con los intentos de reestructura que las autoridades del BPS plantean». Frente a esa situación, reivindicó el conocimiento acumulado de quienes trabajan dentro del organismo: «quienes vienen a ordenar las cosas, quienes vienen desde fuera como representantes políticos del Poder Ejecutivo, tienen que saber que, cuando vienen acá, tienen que aprender cómo se maneja el BPS. Los que sabemos cómo funciona somos los funcionarios y las funcionarias».
El Sanatorio Canzani y el argumento económico que no cierra
Dedicó un tramo especial de su discurso a la situación del Sanatorio Canzani, ante la intención de trasladar su funcionamiento al piso 16 del Hospital de Clínicas. Fue tajante sobre la naturaleza del servicio: «unas patologías que son de un tratamiento especial, que requieren un tratamiento especial por lo que son, no pueden ser trasladadas a un hospital general». Y cuestionó de manera puntual el argumento presupuestal esgrimido para justificar la medida: “si hay plata para acondicionar todo un espacio nuevo dentro del Hospital de Clínicas esos mismos recursos deberían destinarse a sostener y mejorar el Canzani donde funciona hoy”.

Tareas sin definir
También describió un clima de desorganización interna: «no tenemos definición de tareas concretas, un día trabajamos en un sector, otro día trabajamos en el otro», denunció, atribuyéndolo a un «modelo de gestión que no está claro» que debería discutirse con la representación sindical antes de aplicarse. A eso sumó una crítica sobre la formación: «ya no tenemos esas capacitaciones que tenían en el año 2007, 2008 y hasta 2014, 2015. Ahí sí éramos profesionales en nuestra tarea, éramos funcionarios completos. Hoy no lo somos ni lo seremos de seguirse así», afirmó, vinculando esa carencia con la «mezquindad permanente de recortar presupuesto y vacantes continuamente».
«Lo que hacemos es una redistribución de los dineros públicos»
Apuntó a poner en valor una tarea que rara vez se reconoce: «somos los que le trabajamos al MIDES gratis, a la DGI gratis, a las AFAP gratis. Todo sale del presupuesto del banco», denunció, para luego reivindicar el sentido real de esa tarea frente a las críticas por el déficit del organismo: «en realidad, lo que hacemos es una redistribución de los dineros públicos».
Esa idea se completó con una descripción del rol cotidiano frente al público: «nosotros somos los que les ponemos la cara al que viene a pedir una pensión de invalidez o a una jubilación por imposibilidad física», dijo, agregando que son también quienes deben comunicar las consecuencias de la reforma jubilatoria de 2023: «somos los mismos que le tenemos que decir que antes de la reforma del 2023, la persona que estaba enferma tenía mejores condiciones para jubilarse».
Igualdad entre Montevideo y el interior
Hacia el cierre, Karina volvió sobre la defensa de un funcionamiento efectivamente descentralizado: «la tarea es descentralizada y va a seguir siendo así. No le vamos a permitir ni a esta administración ni a ninguna otra que capitalicen los recursos del interior para que le trabajen a Montevideo y viceversa», sostuvo, reclamando «un tratamiento igualitario para funcionarios del interior, para funcionarios de la salud y de la administración».
Tuvo palabras para el público que esperaba a ser atendido. «Entendemos que esto genera algún disturbio, alguna incomodidad, y lo tenemos bien claro. Estamos constituidos en la asamblea, y es lo que tenemos que hacer como trabajadores: defender la gestión, defenderlos a ustedes y defendernos a nosotros mismos». Y cerró con una definición que resume el espíritu de la jornada: «eso es lo que pedimos, ni más ni menos, que respeten nuestros derechos».
Culminado su discurso, nos dirigimos al 5to piso del edificio sede, donde tienen sus despachos los directores del organismo. Nos encontramos, insólitamente y ante una manifestación que, como las nuestras, siempre es pacífica, con un enorme despliegue policial, totalmente injustificado y que contrasta con la negativa cerrada de las autoridades a contratar los servicios de seguridad necesarios para garantizar la integridad y protección de nuestras y nuestros compañeros, cada tanto agredidos por personas que llegan al BPS en busca de su derecho y tienen que soportar demoras injustificadas o negativas ante pérdidas de derechos por las sucesivas leyes jubilatorias que los perjudican.
Un hecho que llamó poderosamente la atención fue el ver un edificio sede prácticamente vacío a excepción de la planta baja, con decenas de escritorios sin ocupar en los restantes pisos y llegados al quinto, ver que había más personal policial que funcionarios del BPS entre el primer y quinto piso. Eso es muestra más que patente del vaciamiento de personal que ha venido operando desde 2015 por las limitaciones en la reposición de vacantes definidas por cada gobierno que actuó desde entonces.
La jornada continuó en nuestro local sindical en una nueva Asamblea Nacional Delegada.
Compañeras, compañeros, seguimos construyendo nuestro sindicato, defendiendo los derechos de todas y todos, con compromiso, trabajo y lucha.
La seguridad social es un derecho humano y así lo defendemos.
Si no hay respuesta, seguirá habiendo lucha
Fotos: Alejandro Pérez, Gonzalo Moreira















