La memoria: Presente

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El pasado sábado, la Sala Zitarrosa se llenó de un sentimiento colectivo que nos atravesó a todas y todos.

En el marco del Día Internacional de las Personas Detenidas Desaparecidas (30 de agosto), la organización de Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos nos convocó para recordarnos algo fundamental: la memoria es un derecho.

Tenerlos presentes es un acto de resistencia, de amor y de profunda justicia.

La jornada comenzó con la poderosa energía de la Murga Queso Magro que con su arte, sus canciones y sus gargantas que nunca callan, nos recordó que la memoria se construye en la cultura popular.

 

De pronto, un silencio expectante se apoderó de la sala.

Una integrante de Familiares tomó el micrófono y nos dio la noticia que conmovió a todos: se había logrado identificar a Ricardo Altamirano Alza, uruguayo desaparecido en Argentina en 1976. Con la voz firme, pero cargada de emoción, expresó: «Hoy podemos decir su nombre. Hoy podemos abrazar su historia. Ricardo Altamirano Alza vuelve con nosotros gracias al incansable trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense».

Ricardo tenía 25 años cuando fue secuestrado en Buenos Aires en 1976.

Un militante comprometido que, como tantos, buscó refugio en Argentina para escapar de la represión uruguaya. Sin embargo, el terrorismo de Estado lo persiguió más allá de las fronteras. Fue visto por última vez durante un operativo conjunto de fuerzas represivas. Sus restos fueron hallados en 2009 en una fosa común en el cementerio de Santa Mónica, Buenos Aires, pero recién ahora, después de 16 años de arduo trabajo forense, su identidad ha sido confirmada.

Como bien se ha dicho, cada hallazgo de este tipo es una victoria de la verdad sobre el silencio y un acto que devuelve la dignidad frente al horror.

El conversatorio que siguió fue un momento de profunda reflexión.

Manuel Gonçalves, nieto restituido por Abuelas de Plaza de Mayo, compartió su conmovedor testimonio: «Me devolvieron mi identidad, pero también la memoria de mi madre, de mis abuelos, de un pueblo entero que nunca dejó de buscarme». Sus palabras nos mostraron que cada nieto recuperado es un triunfo colectivo.

«No hay democracia posible sin verdad, sin memoria y sin justicia. Lo que ustedes viven en Uruguay es lo mismo que seguimos peleando en Argentina: que nunca más signifique nunca más».

Por su parte, el historiador Carlos Demasi fue contundente: «La dictadura no es solo un capítulo cerrado, es un sistema cuyos pactos de silencio siguen vigentes».

Denunció la falta de avances judiciales y la complicidad de quienes todavía se niegan a aportar información. Pero además profundizó sobre el concepto mismo de detenido-desaparecido:

“No hablamos solo de alguien detenido ilegalmente ni de alguien asesinado.

El detenido-desaparecido es alguien arrancado de la vida y de la historia, alguien cuya ausencia fue planificada como estrategia de terror.

Es la negación absoluta de la persona y de su memoria. Por eso la desaparición forzada es un crimen que sigue ocurriendo mientras no sepamos dónde están”.

Esa definición atravesó el auditorio y nos recordó que la lucha por memoria y justicia no es un ejercicio simbólico, sino un reclamo urgente de derechos humanos vigentes.

La memoria como resistencia colectiva El cierre del evento, con música y poesía, reafirmó que la memoria no se archiva, sino que se canta, se grita y se transmite de generación en generación.

La frase que unió a toda la jornada lo resume todo:

«Tenerlos presentes es un acto político, de resistencia y de amor».

Como trabajadoras y trabajadores, como militantes sociales, estudiantes y sindicalistas, sabemos que la lucha de Familiares también es nuestra.

La identificación de Ricardo Altamirano Alza nos recuerda que la verdad puede tardar, pero siempre llega. Y que el compromiso colectivo es el motor para mantener viva la memoria hasta que alcancemos la justicia plena.

¡Por Ricardo, por los 197 compañeros y compañeras detenidas desaparecidas! Verdad, memoria y justicia.

 

Lamia Minardi, ATSS