Ni Todo Está Perdido. Gente de calle, gente que lucha.

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No me propongo escribir un artículo sobre Nitep, porque si hay algo que ha logrado el colectivo es construir una voz propia que disputa los sentidos construidos sobre el sinhogarismo y sobre las personas en situación de calle. Más bien se trata de dejar algunas palabras, reflexiones y aprendizajes de lo que fue mi pasaje con el colectivo, en el marco de la práctica preprofesional de la licenciatura en Trabajo Social de la Udelar. Así, durante todo el 2024 y 2025, un grupo de cuatro estudiantes acompañamos al colectivo en sus distintos espacios organizativos y en muchas de las actividades y movilizaciones que éste impulsa o en las que participa. Son de esas experiencias que “te marcan” y te cambian la manera de mirar al mundo y a unx mismx.

Siguiendo este propósito de dejar plasmadas algunas cuestiones que considero fundamentales para pensar la problemática de la situación de calle desde las insistencias y resistencias que Nitep viene sosteniendo a partir de que se conformó como colectivo hace siete años es que se trae la voz de Nitep a través de artículos de prensa, publicaciones, redes, etc., y se busca articularla con otras lecturas y miradas, (incluyéndome en éstas), para generar una polifonía que enriquezca el debate crítico sobre el tema y de cuenta de la complejidad que representa.

“A cualquiera le puede pasar”

Nitep es la primera organización social y política autogestionada conformada mayoritariamente por personas en situación de calle o sin hogar de Uruguay y desde su creación en 2018 se ha constituido como catalizadora de las demandas de dicha población, asumiendo un rol activo como interlocutor ante medios de comunicación, instituciones públicas y otros colectivos y organizaciones sociales. Desde su plataforma Nitep se presenta con las siguientes palabras:

“Nuestra organización nace y se construye día a día, desde la necesidad urgente de visibilizar nuestras existencias, de que se oiga nuestra propia voz, con el fin de restituir nuestros derechos” [1]

Uno de los objetivos que se plantearon desde los comienzos es “cambiar la mirada negativa sobre las personas en situación de calle.”[2]

En este sentido, diversos estudios[3] muestran cómo los medios de comunicación tienden a reproducir estereotipos negativos y a crear miradas homogeneizantes sobre las personas que están en situación de calle. Al representar a las personas en esa situación como un “otro peligroso” se refuerza la estigmatización y se naturaliza las violencias ejercidas hacia ellxs.

Nitep, desde sus propias voces y experiencias, confronta los discursos dominantes que homogeneízan, simplifican y discriminan. Una de las acciones en este sentido fue la campaña de visibilización Cuándo nos ves, ¿nos ves?[4], lanzada a fines del año pasado, en la que se exponen y complejiza las múltiples maneras de llegar a la calle. Las finalidades de la campaña, según expresa el propio colectivo en un comunicado son:

Nos interesa generar una conversación en torno a tres ejes centrales que recogen la complejidad del problema:

  1. Hay muchas formas de quedarse sin hogar: existe una suma de condiciones que te dejan en la calle. A cualquiera le puede pasar, se lo decimos quienes hemos estado o estamos en situación de calle o en refugio. En esta campaña exponemos algunos fragmentos de nuestras historias y de quienes hemos conocido en este camino.
  2. No es un problema individual: las historias son parte de cada une, pero evidencian un problema que es más amplio: es social, político, económico y también cultural. Estamos hablando de un problema sistémico, histórico y para el que hasta ahora no se ha encontrado solución.
  3. La indiferencia y la violencia recrudecen la situación de calle, y queremos combatirlas: registramos un debilitamiento de la trama social, hay algo roto en la sociedad y entendemos que es esto mismo lo que hace posible que algunas personas utilicemos el alero del vecino, el banco de una plaza, durmamos sobre un cartón o envueltos en nylon. La mirada indiferente posibilita un trato violento y criminalizante de la sociedad y del Estado. [5]

No es posible reducir la problemática de la situación de calle al consumo problemático de drogas o a patologías de salud mental. La situación es mucho más compleja y tiene que ver con problemas que son estructurales.

Respecto a este punto, en el trabajo realizado en conjunto entre la Udelar y Nitep denominado “El lado B del Municipio B. Mapeo colectivo sobre la situación de calle en el Municipio B de Montevideo” se sostiene:

“El uso de drogas, haber pasado por la cárcel o los problemas de salud mental efectivamente son asuntos asociados a la situación de calle. Pero las asociaciones son siempre complejas: muchas personas en situación de calle no presentan este tipo de problemas y muchas personas con ellos no se encuentran en calle” (2022; 6).

En vínculo con lo anterior, en el mismo documento se afirma que la situación de calle “no es estática, sino dinámica”, ya que con frecuencia las personas circulan entre vivir en la intemperie, refugios y/o viviendas precarizadas como pensiones o dentro de asentamientos. Se reafirma, entonces, que se trata de una problemática compleja, profunda y multidimensional. En este sentido se indica:

“Una de cada diez personas en la ciudad reside en asentamientos irregulares, sin mínimas condiciones y servicios (INE 2017). Otras dos de cada diez personas residen en viviendas sin las condiciones consideradas mínimas. El número de personas que residen en pensiones no es conocido” (ídem; 6).

El aumento significativo de personas en situación de calle en Uruguay ha sido sostenido en los últimos 20 años e independiente del signo de los gobiernos y los ciclos económicos de crecimiento o recesión. “A cualquiera le puede pasar” interpela a pensar el grado de precarización de la vida al que asistimos.

Fiorella Ciapessoni (2007) plantea que la crisis socioeconómica atravesada desde mediados de la década de 1990 y agravada por la crisis 2002 tuvo como resultado un aumento de las personas pernoctando y habitando en las calles o haciendo uso de refugios, en donde cada vez se encuentran más trayectorias de vida en donde las problemáticas están asociadas a la precarización del mercado de trabajo (desocupación, informalidad, bajos salarios, entre otros) y el progresivo quiebre con los vínculos cercanos.

La situación de calle, entonces, se establece como heterogénea y multicausal. Y no está disociada, sino que por el contrario, emerge de un sistema social profundamente desigual e injusto. Loïc  Wacquant expresa el carácter relacional de la pobreza, diciendo que en nuestras sociedades contemporáneas “la opulencia y la indigencia, el lujo y la penuria, la abundancia y la miseria florecieron lado a lado” (2001, 171). No puede pensarse la pobreza, ni el sinhogarismo, sin pensar la desigualdad. La gente pide comida en la puerta de supermercados con góndolas abarrotadas de mercancías superfluas. ¿En qué mundo vivimos?, ¿qué mundo construimos? y ¿qué mundo queremos?, son preguntas que tenemos que plantearnos y replantearnos singular y colectivamente.

“Queremos un mundo que abrace y no expulse”.

La situación de calle en sí misma es violencia.

En el Mapeo del Municipio B mencionado anteriormente se presentan las distintas formas de violencias a las que se exponen cotidianamente las personas en situación de calle. Entre ellas en el documento se describe la arquitectura defensiva que ha ido en aumento en las ciudades, y que se define como una “arquitectura urbana creada con el fin de evitar, disuadir o reprimir el uso de ciertos espacios en la ciudad, especialmente su uso para el achique o descanso para quienes se encuentran en situación de calle” (2022, 47). Asimismo, se exponen otros peligros para las personas que habitan la calle, tales como ataques de grupos organizados, robos y agresiones. Se denuncia violencia en los refugios y también por parte de la policía. Se sostiene, además, que la discriminación es una forma de violencia en sí misma. Por último, se menciona que “la violencia también suele estar en el origen de la situación de calle”, en particular situaciones de violencia de género hacia las mujeres (2022, 48-49).

En este sentido, Aguiar et. al (2021) plantean la perspectiva de la violencia estructural, institucional y cotidiana como continuum. La violencia estructural, producto de las desigualdades, es naturalizada. Sobre la violencia institucional sostienen que “se da tanto en el golpe sobre el cuerpo como en el expediente y es esa continuidad en diversas modalidades- que se engarzan con las violencias cotidianas- las que configura una sucesión de castigo extra legales” (s/n).

Basta con pensar en las cárceles, de donde miles de personas salen cada año habiendo atravesado experiencias traumáticas y sin alternativas habitacionales. De la misma manera, son escasos los programas habitacionales para lxs niñxs que egresan de INAU. Faltan opciones para las mujeres que escapan de la violencia de género. Las alternativas para el tratamiento de consumo problemático, y para la atención de la salud mental en general, son insuficientes y su acceso complicado. El Estado y las políticas sociales que faltan, y que fallan, provocan la situación de calle.

A la violencia institucional sufrida en los refugios se suman los enfoques represivos contenidos en Ley de Faltas (que castiga legalmente por “uso indebido” del espacio público a las personas que se encuentran habitando la calle); y la Ley de Internación Compulsiva, que es más un cáscara vacía en tanto ni siquiera es posible la internación voluntaria porque no hay lugares para tratamientos serios y continuados. La mirada punitivista alimenta la violencia.

Este continuum de violencias a las que refieren los autores es denunciado por Nitep, que desde sus orígenes se encarga de generar acciones para desnaturalizarlas y visibilizarlas.

Se hace necesario romper con la idea de que la situación de calle está atada al consumo problemático o a la salud mental, ya que una mirada reduccionista lo genera es reforzar la idea de que esto tiene que ver con una elección individual o con una falla conductual, responsabilizando a las personas de su situación. Esto a su vez, impide ver las fallas institucionales y los factores estructurales que generan desigualdad.

A contracorriente con la ideología neoliberal que promueve la individualización de los problemas sociales llevando a creer que las soluciones y las responsabilidades son individuales Nitep sostiene una lucha en la búsqueda de respuestas colectivas a problemas que tienen raíces sociales. Visibilizar los procesos socio históricos que producen discriminación y expulsión, politizar el fenómeno, es parte de la lucha para cambiar la realidad, y desnaturalizar la desigualdad y la injusticia social. Lucha que Nitep viene sosteniendo desde sus comienzos.

 “Nada de nostrxs sin nosotrxs”

 “No queremos seguir siendo números en sus estadísticas, ni sujetos y sujetas de campañas políticas, sin que nuestras voces se oigan efectiva y realmente, y para esto precisamos ser escuchades y tener voz.

Luchamos por el derecho a vivir y no tener que salir a sobrevivir todos los días.

Luchamos por los compas que están caídos y no ven posibilidades de cambio.

Por el respeto que nos merecemos. Por la dignidad de cada une.

Luchamos para salvar vidas, para que no se pierdan más vidas con el frío, las enfermedades, el hambre, las negligencias.

Luchamos por una revolución. Para construir una nueva sociedad libre y justa, de inclusión fraterna, que abrace y no expulse” (Nitep, 2023, 30-31).[6]

“La calle no es un lugar para vivir ni para morir”

Pese a la adversidad que supone una situación marcada por la vulnerabilidad y la incertidumbre, Nitep se constituye en un sujeto político que ha logrado “dar voz” a un sector de la población históricamente silenciado y expuesto a distintas formas de violencias institucionales y cotidianas; y poner en cuestión la “mirada negativa” y el estigma del que son objeto.  Desde un modo de organizarse horizontal y autogestionado han abordado distintas problemáticas como el acceso al trabajo, a la salud y a la vivienda. También desde “les Niteps”, integrado por mujeres y disidencias del colectivo, han abordado la especificidad de la problemática desde una mirada transfeminista.[7]

Nitep viene generando, proponiendo e implementando alternativas que se contraponen a las políticas públicas tradicionalmente enmarcadas en una lógica tutelar y punitiva que ubica a las personas únicamente como objetos de asistencia. Frente a esto, reivindica su reconocimiento como sujetos de derecho y como protagonistas en los temas que les involucran.

En este punto, cabe destacar la constitución de la cooperativa de trabajo Avanzar y el proyecto “Llegar a Casa” como dos logros fundamentales.[8] Asimismo, Nitep ha generado redes con otros colectivos, organizaciones e instituciones; y participado en infinidad de encuentros, instancias y movilizaciones. Una fecha clave es el 19 de agosto, “Día de las Luchas de las Personas en Situación de Calle de América Latina y el Caribe”, en la que se conmemora un hecho conocido como la Masacre da Sé, que ocurrió en San Pablo, Brasil, en el año 2004.  Personas que dormían en una plaza fueron atacadas, siete murieron y ocho resultaron gravemente heridas, en un crimen que aún continúa impune. Recordando esa masacre y en solidaridad con las muertes de las personas de la calle en todos los países es que cada año, y en los distintos lugares, se generan acciones para visibilizar las luchas que se llevan a cabo. Desde el año 2024, la movilización del 19 de agosto en Uruguay es organizada por la Coordinadora 19 A, integrada por diversos colectivos, organizaciones y personas autónomas.

Frente a una realidad dura, deshumanizada y en muchos sentidos desesperanzadora; colectivos como Nitep emergen, tejen redes, reivindican, denuncian, visibilizan; construyendo solidaridades, alternativas, sueños…

Como afirma Nitep:

 “Ni todo está perdido cuando aún tenemos sueños que cumplir”.

(Nitep, 2023, 32).

Bibliografía

Aguiar, S., Montealegre, N., Pérez, L., y Rossal, M. (2021). Violencias institucionales, estrategias individuales y respuestas colectivas de personas en situación de calle en Montevideo. Ichan Tecolotl, 33(354). https://ichan.ciesas.edu.mx/16621-2/.

Ciapessoni, F. (2007). De refugios y calle: la construcción de identidad en hombres sin domicilio.

NITEP (2023) Somos el colectivo Ni Todo Está Perdido. En: Situación de calle desde una perspectiva de derechos: múltiples voces y experiencias. CSIC-UDELAR (p. 29 – p. 32).

NITEP, página web. Recuperado el 12 de diciembre de 2025 de: https://plataformanitep.wixsite.com/nitep/p%C3%A1gina-en-blanco-1

UDELAR- NITEP (2022). El lado B del Municipio B. Mapeo colectivo sobre la situación de calle en el Municipio B de Montevideo. Disponible en: https://municipiob.montevideo.gub.uy/sites/municipiob/files/MAPEO%20NITEP.pdf

Wacquant, L. (2001) Parias Urbanos. Marginalidad en la ciudad a comienzos del milenio. Ed. Manantial, Bs. As.

[1] https://plataformanitep.wixsite.com/nitep

[2]  Recomiendo ver el documental “Mirar a los ojos” de Dir. Federico Pritsch, que retrata la lucha de Nitep y cómo se conformó como colectivo, colocando una nueva mirada sobre lo que son las experiencias de vida en la calle.

https://www.youtube.com/watch?v=b1sx19B4NLE

[3] Al respecto, algunas investigaciones realizadas en la región son las de Piña Cabrera en Chile, 2022; María Lucía Molina en Argentina, 2022 y Oliveira y de Souza Feitosa en Brasil, 2016.

[4] Los spots de la campaña pueden verse en:

https://www.youtube.com/watch?v=nhTCJmW8Jqg

https://www.youtube.com/watch?v=gxiQgy1FcTY

[5] Publicado en La Diaria, 28/1/2025. https://ladiaria.com.uy/opinion/articulo/2025/1/situacion-de-calle-cuando-nos-ves-nos-ves/

 

[6] Nitep (2023). Somos el Colectivo Ni Todo Está Perdido. En: Situación de Calle desde una perspectiva de derechos: múltiples voces y experiencias, pág. 29-32. CSIC – UDELAR.

[7] Les Nitep integra la red Rutas Transfeministas Sudacas (RuTras) junto a organizaciones y colectivos de otros países de la región. Este año el encuentro tuvo lugar en Uruguay. Sobre el tema se pude ver un artículo de La Diaria que cubre este encuentro https://ladiaria.com.uy/feminismos/articulo/2025/10/rutas-transfeministas-sudacas-mujeres-y-disidencias-en-situacion-de-calle-se-encuentran-para-tejer-redes-en-uruguay/

Y la página de Rutras: https://rutras.org/

[8] Para ahondar en estas experiencias llevadas adelante por Nitep, remito a las investigaciones participativas realizadas por el equipo interdisciplinario  de la Udelar “Trayectorias” junto a Nitep: “El primer capítulo se enfoca en el trabajo, presenta experiencias que permiten vislumbrar caminos posibles de inclusión laboral. El segundo capítulo trata la salud colectiva, a través de relatos y acompañamientos que muestran cómo se viven, se sufren y se transforman los procesos de salud en estos contextos. El tercer capítulo aborda el tema de la vivienda, analiza las experiencias en dos casas colectivas impulsadas por integrantes de NITEP, explorando el valor de la vida comunitaria como alternativa real. El cuarto capítulo profundiza en las principales problemáticas y políticas públicas que abordan el problema, y propone líneas de acción que recogen los aprendizajes y desafíos pendientes” (2025, 6).

Los 5 informes están publicados en https://montevideo.gub.uy/area-tematica/inclusion-social/programa-calle 

Escribe: Lucía Corallo, ATSS