Pasado el mediodía y al avanzar la tarde el cielo se iba poniendo gris, con ese color “gris Montevideo”, y el 19 de mayo se proyectaba en ATSS el documental “Norita”, gracias a las gestiones realizadas desde la Secretaría de Derechos Humanos del PIT-CNT, compañeras de la CTA y Nathalie Barbé (vicepresidenta de ATSS) y a la generosidad de las y los realizadores.
Andrea Tortonese codirectora del documental se quedó en Uruguay para compartir la instancia.
Todavía me movilizo cada vez que la veo me dice, palabras más, palabras menos. Una compañera que con mucha calidez y sencillez charla. Ella no lo dice, pero es quien realizó las preciosas animaciones que forman parte de la película y la codirigió junto a Jayson McNamara.
La tarde se va poniendo fría, comienza a llegar gente para ver el documental.
A las 15:30 se da una pequeña charla inicial y el proyector tira las imágenes a 24 o poco más fotogramas por segundo y por 88 minutos nos sumergimos en la historia de Nora Morales de Cortiñas, madre de Gustavo, desaparecido por la dictadura argentina.
El humanismo, la cotidianeidad, la sencillez y honestidad del relato entra y forma la imagen que nos queda de Norita, en su lucha, que es la de tantas y tantas familias, madres, abuelas de esos 30 mil desaparecidos en Argentina, y que también se puede extrapolar con la lucha que Familiares lleva en Uruguay y todas las familias de las personas secuestradas por dictaduras en el mundo.
Vemos en parte con los ojos de Norita, pero también con un panorama mucho más amplio que abarca al Movimiento de Madres de la Plaza de Mayo, la época y toma testimonios también de Ana María Careaga y Nora Strejilevich, exdetenidas.
Complementado con muchísimas imágenes de archivo donde vemos y escuchamos directamente a varios de los represores y cómplices, que por acción u omisión hicieron que ocurriera lo que ocurrió. Uno de los pasajes que desconocía por completo era la respuesta que el Papa Juan Pablo II le dio a Norita cuando ella le planteó lo que estaba pasando en Argentina: “es algo que pasa en muchos lugares del mundo” responde el señor.
El documental cuenta en parte desde el dolor, pero también desde la lucha, deja un mensaje de nunca abandonar, de cómo sigue habiendo nuevas generaciones que retoman la lucha contra el olvido y la injusticia, e igual de importante, que esta batalla contra el olvido debe ser un verdadero nunca más.
En el hall de ATSS unas 50 personas ven la película.
Andrea sale un ratito después de iniciada la proyección, se sienta en el patio, la veo desde la ventana de la cocina, recuerdo sus palabras y lo que me decía de no poder ver la película sin quebrarse en llanto, ella está absorta en sus pensamientos. No puedo imaginarme lo que debe ser, ella estuvo en esa filmación, junto a otras personas, en un trabajo que no solo fue el camino junto a Norita, sino también tener que ver todas esas imágenes de archivo, de escuchar a los genocidas hablando, impunes en su gran mayoría.
Termina la película, comienzan los créditos. En el hall suena la preciosa música que tiene el documental, se escucha la lluvia caer sobre la claraboya, todo el mundo en silencio, pasa más de un minuto, de repente comienza un aplauso unánime. Cruzo a Andrea yendo hacia el frente, le digo gracias. Un gracias por lo que es la película, por el trabajo, por las preciosas y humanas animaciones, por quedarse un día más en Montevideo para poder estar con nosotras y nosotros aquí, por compartirnos esta historia.
Charlamos luego de la proyección, surgen preguntas, intercambios, sacamos unas fotos, Norita sigue su viaje por el mundo, ojalá pueda verse en todas partes. Es imposible salir indiferente de su visualizado.
Esta tarde en Uruguay volvemos a marchar como cada 20 de mayo, por memoria, verdad y justicia.
Fotos: Sandra Arbelo


