Nuestra seguridad social

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Nuestra seguridad social está desde hace años enfrentando un desmantelamiento, no solo de personal y de insumos, sino también de prestaciones que se tercerizan y/o privatizan, que se vuelcan a los privados quienes informan a la población lo que pueden o quieren.

 

Los trabajadores de la seguridad social venimos de conflicto en conflicto, reclamando día a día más y mejor atención. Han impulsado una atención no presencial que arremete contra el usuario, exigiendo cada vez más la realización de trámites por web, sin importar quien tiene acceso a la tecnología y las herramientas informáticas o el conocimiento de ellas. No importa ya ni la edad del usuario. Perdiendo la empatía hacia a aquel que se encuentra necesitando una respuesta inmediata. Las agendas presenciales que son cada vez más distantes hace que la contingencia que sufre ese trabajador, ese jubilado, ese pensionista, esa madre o padre, ese usuario, no sea atendido a la brevedad que se merece.

 

¿Y a quién culpamos ? Lamentablemente esa culpa siempre apunta a en quienes estamos frente a la gente, diciéndole que trámite por web, que vaya a un Redpagos o un Abitab, que el expediente que inició en Libertad o Ciudad del Plata se encuentra en una oficina virtual que no sabemos dónde está, porque tanto lo pueden estar trabajando  en Artigas como en Rocha o cualquier otro lugar del país.

 

Pero la realidad es que los verdaderos culpables son los impulsores  de esta metodología de trabajo, la Culpa la tienen quienes nos cerraron las puertas del diálogo, los que hicieron oídos sordos a los reclamos continuos que hicimos y hacemos. La culpa es de estos directores que puso el gobierno saliente que utilizó una política de gestión que promueve las tercerizaciones  y el distanciamiento con la población. Con el recorte, la falta de empatía y de conciencia del rol que ocuparon como norte de su accionar.

El BPS ha perdido y viene perdiendo cada vez más lo que estaba en su ADN y que era la empatía, la atención presencial y personalizada, el funcionario buscando la inmediatez para dar respuesta y dar la solución que el usuario necesita.

Pero esta gestión ha sido promovida justamente para desvalorizar el trabajo del funcionario y crear la imagen que no hacemos ni sabemos nada. Y batallamos con sistemas informáticos que fallan cada vez más y así extendiendo el tiempo de atención, retrasando al usuario innecesariamente, dando la cara una vez más en situaciones que no dependen de nosotros.

 

Mientras quedan menos personas de cara al público y el resto en esas atenciones web que dan una respuesta que no siempre el usuario comprende porque no todos tenemos la misma capacidad de entendimiento y conocimiento y caemos en trámites eternos o gastando dinero en profesiones que los ayuden a tramitar.

 

¿Es justo esto? ¡Claro que no!

 

No es justo para nadie, la ciudadanía tiene que poder elegir qué tipo de atención quiere y necesita. 

Por supuesto que pensamos que debe de existir la atención virtual porque hacía allí apunta el futuro, pero también en la misma medida lo presencial.

Nada puede sustituir al ser humano y menos en algo tan esencial y primordial como la seguridad social. Porque BPS con sus prestaciones nos acompaña toda la vida está desde antes de nacer y hasta después de la muerte.

A los nuevos directores políticos que acaban de asumir en nuestro BPS les pedimos que no sean iguales a los anteriores, que escuchen a sus trabajadores, que busquen rever la situación en la que nos han dejado, que implementen políticas de gestión humanas como el pueblo merece, solicitamos que nunca se olviden que la seguridad social es un derecho humano fundamental al que hay que proteger alentar y cuidar.

 

Se nos avecinan tiempos de impulsar una seguridad social integral y para ello el diálogo social es fundamental. Pero este diálogo debe ser uno en toda la extensión de su significado, valorando y teniendo la voz de toda la población y que no sea una repetición de la anterior comisión de expertos que si bien recibió a las delegaciones de la sociedad organizada, no dio cabida a prácticamente nada de lo que la gente, nosotros, nosotras tenemos para decir del sistema que financiamos, que utilizamos y del que formamos y formaremos parte toda la vida, así como las generaciones futuras.

 

Este diálogo debe tener como resultado lo que el pueblo ya viene reclamando para su seguridad social desde la década de los 90, una seguridad social estatal, pública, solidaria, sin fines de lucro y con prestaciones con suficiencias.

 

Ya atravesamos varios caminos plebiscitarios, algunos que no llegaron a puerto, y el último antecedente en el que la clase trabajadora volvió a intentarlo es muy fresco aún, y tiene el respaldo de casi el 40% de la población uruguaya, a pesar de la campaña de terror y mentiras que gran parte del sistema político realizó en su contra, y de este 40% que puso la papeleta blanca del si, nada más ni nada menos que el 70% de quienes votaron al gobierno actual la apoyaron. Es momento de dejar de privilegiar al capital y a la clase más pudiente, de dejar de utilizar los ahorros de generaciones de trabajadoras y trabajadores en perpetuar y beneficiar a los de siempre, de dejar de utilizar nuestro futuro al servicio de un sistema que demuestra día a día que solo genera más inequidad, injusticia, precarización, desocupación y hambre en el pueblo, y paradójicamente, es este mismo pueblo, sus aportes y su trabajo lo que sostiene el sistema que le violenta día tras día.

 

Aunque el Banco de Previsión Social nos ha cerrado la puerta incontables  veces en el período anterior, violando la ley de negociación colectiva ignorando a sus trabajadores y sus reclamos, aún así aquí seguimos, firmes y en pie de lucha por una seguridad social justa, solidaria y sin fines de lucro.

Fabiana Fernández

delegada del núcleo San José – Ciudad del Plata – Libertad