Paro General del PIT-CNT, 11/8/2026

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Las y los trabajadores volvimos a las calles con paro y mensajes claros hacia el gobierno y las patronales

Uruguay vivió este martes una nueva jornada de movilización sindical y social, con un paro general convocado por el PIT-CNT y un acto central en Montevideo en el que se formularon nuestros reclamos y aspiraciones, los de la clase obrera organizada. Con la Rendición de Cuentas todavía a estudio del Parlamento como telón de fondo, se plantearon reclamos inmediatos, salarios, negociación colectiva, presupuesto, con una agenda de mediano y largo plazo construida en nuestro último congreso: reforma tributaria y una estrategia nacional de desarrollo. Fueron tres los oradores centrales del acto: Sergio Sommaruga (SINTEP), Martín Ford (AEBU) y Laura Martínez (FANCAP) y aportamos aquí una síntesis de sus palabras.

 

SERGIO SOMMARUGA (SINTEP): «LA LUCHA PAGA»

Sommaruga abrió su intervención apelando a un concepto que atravesó todo su discurso: la conciencia de clase como el «tesoro más preciado» de los trabajadores, nacida de una condición social compartida más allá del oficio, el sector o la profesión de cada uno. Desde ahí conectó el presente con la historia fundacional del movimiento sindical: «hace 60 años atrás generaron la condición para que hombres y mujeres como ustedes y nosotros hayan construido la grandiosa Convención Nacional de Trabajadores. Y hoy, 60 años después, seguimos levantando las mismas banderas por trabajo, salario, justicia social, derechos y libertades».

El dirigente de SINTEP dedicó buena parte de su discurso a mencionar y expresar solidaridad, uno por uno, con los conflictos que se están desarrollando en diversos sindicatos: los trabajadores de Canal 12, que «tuvieron que enfrentar el despido masivo frente a una patronal incumplidora de los convenios colectivos»; los trabajadores de la bebida, de la química, los tercerizados en general y, en particular, «los trabajadores del Mides que hasta el día de hoy siguen sin cobrar en fecha sus salarios». En ese repaso, tuvo palabras específicas para uno de los conflictos que más impacta: «un saludo para los trabajadores del Sanatorio Canzani, que vienen defendiendo este importante hospital para la atención de los niños y niñas más pobres del país», afirmó en referencia a nuestro emblemático Sanatorio Canzani, centro de referencia del BPS en enfermedades raras y defectos congénitos. El saludo se completó con menciones al transporte de carga y a los sindicatos de la educación.

 

Reivindicó, como hemos hecho nosotros mismos en muchas oportunidades, que ninguna conquista laboral llegó por generosidad: «detrás de cada derecho laboral, de cada ley que protege un derecho de trabajadores, lo que hubo antes fueron asambleas, fueron reparto de volantes, fueron movilizaciones, paros y huelgas». Como ejemplo reciente celebró el acuerdo alcanzado por los trabajadores de la construcción, que lograron reducir la jornada laboral y un aumento salarial del 16% al cierre del convenio. «La lucha paga. Que no te quieran convencer de lo contrario, jamás, la lucha siempre paga».

 

Recorrió después una serie de hitos históricos: la ley de 8 horas de 1915, el salario mínimo rural de 1923, la primera ley de Consejos de Salarios de 1943 y su ampliación en 2009 con la ley 18.566, para mostrar un patrón repetido: cada vez que el movimiento sindical avanzó en derechos, el sector patronal auguró catástrofes económicas que nunca se cumplieron. «Alerta con esto, trabajadores, alerta con esto trabajadoras, en este tiempo o en cualquiera. Si las ambiciones empobrecedoras de los consejos de salario que pretenden las patronales avanza, se termina el aumento general de salarios», advirtió.

 

Desarrolló «tres ideas fuerza» que el movimiento sindical viene sosteniendo desde su último congreso: una reforma laboral, una reforma tributaria «de segunda generación» y una estrategia nacional de desarrollo.

 

Sommaruga fundamentó la primera en dos premisas: que el trabajo de calidad y con salarios suficientes es, en sí mismo, la mejor política social. «no hay mejor política para combatir la inseguridad, la situación de calle o la pobreza infantil, que haya trabajo, de calidad, y con salarios que den para vivir», y que el desarrollo tecnológico debe estar al servicio de las personas y no al revés.

 

Sobre esa base desglosó una serie de componentes: la reducción del tiempo de trabajo. En este sentido, recordó que «Uruguay fue el primer país del mundo en conquistar las 8 horas. Pasaron más de 100 años, pero seguimos trabajando hasta 48 horas semanales. ¿Hasta cuándo?», se preguntó. Continuó con la necesidad de desmontar el esquema inmoral de las tercerizaciones, a las que definió como una forma de privatización que «precariza, desprofesionaliza y empobrece» al trabajador, la seguridad y salud laboral, donde hizo una mención explícita al uso de agrotóxicos en el medio rural, la capacitación permanente frente a la automatización, que, remarcó “amenaza a siete de cada diez puestos de trabajo actuales”, una política de inclusión laboral para mujeres, jóvenes, cuyo desempleo triplica al del resto de la clase trabajadora, población afrodescendiente, disidencias sexuales y personas con discapacidad, y, finalmente, un aumento general de salarios que atienda especialmente a los salarios sumergidos. Al respecto, ejemplificó con crudeza: «hoy, trabajando 40 horas o más, un trabajador recibe 28.000 pesos por mes cuando un alquiler vale más de la mitad de lo que cobra por salario. Eso no es vida».

 

Sobre la reforma tributaria, apeló a cifras del economista y Premio Nobel Joseph Stiglitz para graficar la desigualdad global, y bajó esa discusión a la escala local. Remarcó que en Uruguay el 1% más rico concentra el 80% de los activos financieros y se llevó al exterior el equivalente al 70% del PBI del país.

 

Defendió cuatro componentes de una reforma tributaria «moderna y democrática”: combatir la evasión fiscal, revisar el gasto tributario destinado a exoneraciones, que Uruguay aplica por encima del promedio regional, avanzar hacia una «fiscalidad robótica» que grave la incorporación de tecnología que desplaza trabajo humano, y profundizar la progresividad fiscal. Llegado a este punto, aportó uno de los momentos más fuertes de su discurso: «los que mandan son los pasajeros 33, no los dueños de la aerolínea», en respuesta a quienes acusan al movimiento sindical de no ser «los pilotos» de la economía.

 

Expresó un rechazo explícito a un eventual acuerdo con el Transpacífico «a costa del sistema de compras públicas, a costa de la privatización de las empresas públicas, a costa del hambre de la gente».

 

Finalizó sus palabras realizando un sentido homenaje a dos referentes recientemente fallecidos del sindicalismo rural “Rubito” y «el Colacho Estévez», fundadores de la UTAA y del sindicato de la caña de azúcar respectivamente, y realizando un repaso de fechas emblemáticas de la historia obrera uruguaya: los 146 años de la huelga minera de Cuñapirú, los 115 años de la primera huelga general, los 68 años de la ley orgánica de la Universidad de la República, y los 60 años de la propia CNT.

MARTÍN FORD (AEBU): «NEGOCIAR NO ES INFORMAR»

El compañero Martín Ford, dirigente del sindicato bancario centró su intervención en la defensa del sistema de Consejos de Salarios, que calificó de conquista histórica vigente desde hace 70 años, «con algunas interrupciones» durante la dictadura y los gobiernos neoliberales de los años noventa. Ford denunció que, en la reciente conferencia de la OIT en Ginebra, las cámaras empresariales volvieron a cuestionar el sistema uruguayo de negociación colectiva ante la comisión de normas, en una lista donde -remarcó con indignación- Uruguay aparecía junto a países señalados por violar derechos de la infancia. «Detrás, muy claramente, hay un posicionamiento ideológico, un posicionamiento político contra este sistema», sostuvo, y fue tajante: «aspiramos a que este gobierno defienda este sistema, y si no, lo vamos a defender con la clase trabajadora organizada».

El dirigente bancario cuestionó además que el Poder Ejecutivo haya presentado el articulado de la Rendición de Cuentas sin una negociación previa real: «hay que aclararle al gobierno y a las patronales, a todos, que negociar no es informar». Pidió al gobierno «audacia», pero no la audacia de las recetas del FMI, cuya delegación había visitado recientemente al presidente Orsi, sino la de construir una estrategia nacional de desarrollo con empleo de calidad, ciencia y tecnología, y empresas públicas fortalecidas. Reafirmó también el rechazo del movimiento sindical a un acuerdo con el Transpacífico, citando las experiencias negativas de Chile y Ecuador.

 

Sobre el financiamiento de las prioridades de la Rendición de Cuentas, Ford cuestionó el recorte de vacantes previsto en diferentes organismos y reiteró el planteo alternativo del movimiento sindical, la propuesta ya instalada por el PIT-CNT de una sobretasa del 1% al patrimonio del 1% más rico.

 

Cuestionó también la altísima rentabilidad de la banca privada, que según datos de AEBU ganó 320 millones de dólares solo en este semestre. Cerró su intervención con un saludo al SUNCA por el preacuerdo alcanzado tras cuatro meses de convenio vencido, y con un respaldo a los trabajadores de la Federación Uruguaya de la Salud (FUS) ante la situación del CASMU, exigiendo que cualquier reestructura no recaiga sobre el empleo o los salarios de los trabajadores.

LAURA MARTÍNEZ (FANCAP): «EL 70% DE LOS HOGARES POBRES DEL URUGUAY TIENEN UNA MUJER COMO REFERENTE PRINCIPAL»

Laura Martínez, dirigente de FANCAP y del PIT-CNT, dedicó buena parte de su discurso a hacer un balance del proceso del plebiscito por la seguridad social. Reivindicó la recolección de firmas como «una demostración de fortaleza del pueblo» y reconoció que «no logramos el objetivo deseado».

Aunque destacó avances en algunos aspectos contemplados en el diálogo social posterior, cuestionó los cambios de último momento que los desvirtuaron y criticó duramente la persistencia de las presiones del «capital internacional» y de los sectores vinculados a las AFAP, y dejó planteadas preguntas pendientes sobre las comisiones que cobran esas administradoras y las garantías sobre sus inversiones en el exterior.

 

La compañera dedicó un tramo extenso de su discurso a la desigualdad de género, recordando que el 70% de los hogares pobres tienen una mujer como referente principal, y persiste una brecha salarial del 27%, a la falta de cumplimiento de la cuota laboral para personas con discapacidad, y a los derechos de las personas migrantes, en el marco de la conmemoración de los 54 años del asesinato de Santiago Rodríguez Muela, ocurrido un 11 de agosto de 1972.

 

Martínez tuvo también palabras explícitas, al igual que Sergio Sommaruga, “para las compañeras y compañeros de ATSS, en conflicto por la situación en el Sanatorio Canzani, un servicio que, recordó, “es vital, como ya lo dijeron mis compañeros”, sumando también solidaridad con los trabajadores de la industria química y del Mides.

 

Cerró su intervención con un repaso detallado de situaciones que aquejan a entes y empresas del Estado, reclamando inversión, ingreso de personal y el fin de las tercerizaciones, en particular por la industria cementera de ANCAP, cuya negociación calificó de estancada frente al riesgo de cierre de plantas.

El acto, como en cada movilización del PIT-CNT, tuvo una consigna implícita que atravesó las tres intervenciones: la defensa de lo conquistado como condición para seguir peleando por lo que falta.

Fotos: Nazarena Almeida, Gonzalo Moreira, Alejandro Pérez