PARO GENERAL DEL PIT-CNT Marcelo Abdala: “Hay deudas históricas con los trabajadores y con los más desposeídos y mientras tanto se evita gravar a los más ricos”.

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Diez de la mañana del martes 12 de agosto. Una madrugada muy fría que devino en una mañana tibia de invierno. Obreros, estudiantes, cooperativistas. Banderas, carteles, bombos, pasacalles. Desde el “6+1” para la Educación hasta el reclamo por pautas salariales dignas, que cumplan con los compromisos preelectorales, el abanico de reivindicaciones fue amplio y muy creativa la manera de expresarlas.

Una gigantesca bandera de Palestina, desplegada en medio de la movilización. La rebeldía de los estudiantes era contagiosa y 18 de Julio se fue llenando de pueblo, transitando desde la Explanada de la Universidad de la República hasta el estrado, instalado en la Plaza Cagancha.

 

Cantamos primero el Himno Nacional y luego “La Internacional”, el himno de las y los trabajadores por el mundo y luego comenzó la oratoria, a cargo, primero, de la compañera Alejandra Pereira, secretaria general adjunta y luego del compañero Marcelo Abdala, presidente del PIT-CNT. El paro había sido convocado –y así lo difundimos previamente– bajo la consigna “El pueblo primero. Más trabajo y salario: mejor Uruguay”, y si bien la central sindical había resuelto que fuera de carácter parcial, diferentes sindicatos, entre ellos ATSS lo extendimos a 24 horas.

 

Alejandra Pereira comenzó manifestando “hoy nos movilizamos para exigir al gobierno que escuche nuestras demandas. En los últimos cinco años, los trabajadores perdimos derechos, salarios y empleos, mientras se imponía un régimen de certificaciones médicas injusto, en un contexto de recortes presupuestarios y falta de personal. Las condiciones laborales actuales —sobrecarga de trabajo, vacantes sin cubrir y precarización— enferman a los trabajadores y deterioran los servicios públicos. Exigimos la derogación de este régimen y la contratación de más personal en áreas críticas como salud, educación y empresas estatales, donde los retrasos y la tercerización agravan la crisis”.

 

Luego enfatizó en la educación, reclamando el cumplimiento del «6 + 1» (6% del PIB para educación + 1% para investigación), prometido electoralmente. Sostuvo que aunque se valoran positivamente medidas como las “becas y comedores, son insuficientes, ya que la Universidad y la investigación están abandonadas, pese a su rol clave durante la pandemia”. También exigió la aprobación del proyecto de la creación de la Universidad de la Educación y la participación real en los consejos desconcentrados.

 

Denunció que “la pobreza infantil, la inseguridad alimentaria y la violencia son emergencias que no pueden esperar. Denunciamos que los niños más vulnerables son reclutados por el narcotráfico, mientras los delincuentes de «cuello blanco» operan impunes”. Y explicó como la desigualdad se refleja en salarios que obligan a trabajadores y sus familias a vivir en asentamientos, con servicios públicos colapsados. Criticó duramente la narrativa oficial que culpa a la «frazada corta» del presupuesto, cuando, recordó, “hay deudas históricas con los trabajadores y los más desposeídos y mientras tanto se evita gravar a los más ricos”.

Defendió la necesidad de establecer “aumentos salariales que recuperen el poder adquisitivo, especialmente para los más pobres. No aceptamos que la crisis la paguen los jubilados y los trabajadores, mientras no se reforman privilegios como la Caja Militar. Uruguay debe ser un país donde quien más tiene más aporte, para garantizar derechos básicos: trabajo digno, vivienda y salud mental. La baja natalidad y el envejecimiento poblacional son síntomas de un sistema que abandona a su infancia pobre”.

 

Finalmente, llamó a los legisladores a dejar de atacar a los sindicatos y enfocarse en soluciones reales. Expresó la solidaridad con el pueblo argentino “en su lucha contra ajustes injustos. Hoy cerramos filas: primero el pueblo, con más trabajo, salarios justos y un Uruguay para todos”.

 

Llegó el turno del compañero Marcelo Abdala quien comenzó su discurso reconociendo y agradeciendo la presencia de representantes sociales, educativos y sindicales, destacando el rol de la Universidad de la República como pilar estratégico para el desarrollo nacional. Rindió homenaje al compañero Hugo de los Santos, histórico dirigente del SOIMA, símbolo de la lucha obrera e integrante durante muchos años de la Mesa Representativa del PIT-CNT, e hizo especial hincapié en la importancia de la unidad entre trabajadores, estudiantes y movimientos sociales para defender derechos y combatir las desigualdades.

 

Denunció “el genocidio del pueblo palestino por parte del Estado de Israel, exigiendo un cese al fuego inmediato, ayuda humanitaria y una solución pacífica que respete la soberanía de ambos pueblos”. Reafirmó el antiimperialismo y el internacionalismo del movimiento sindical uruguayo, rechazando cualquier acusación de antisemitismo y defendiendo el pacifismo.

 

Detalló la situación conflictiva que se vive en varios sectores de trabajo. En la pesca, criticó “la intransigencia patronal que mantiene paralizado el sector, con trabajadores sin salario y sin derechos básicos como el descanso reglamentario”. Exigió la revocación de subsidios estatales a empresas pesqueras y la retirada de permisos a aquellas que violan derechos laborales elementales.

 

Condenó el intento de concentración empresarial en la industria láctea y el cierre de plantas como Conaprole en Rivera, junto al ataque antisindical en Calcar y Claldy, y rechazó duramente el uso de fondos públicos por parte de las empresas para financiar reestructuras que precarizan el empleo.

 

Rechazó los despidos masivos en la industria frigorífica y la falta de negociación colectiva para trabajadores municipales, exigiendo el impulso de bases salariales nacionales.

 

Enmarcó la lucha de las y los trabajadores organizados en un conjunto de ejes estratégicos: 

 

  • El impuesto del 1% a las riquezas extremas en Uruguay, donde el movimiento sindical propone gravar patrimonios superiores a un millón de dólares para recaudar el equivalente al 1% del PBI y financiar así políticas contra la pobreza infantil. Informó que la grandes fortunas del país evaden impuestos depositando capitales en el exterior, que en 2023 se pueden determinar en 62.000 millones de dólares, alrededor de un PBI anual de nuestro país.
  • La reducción de la jornada laboral. El movimiento sindical exige la aprobación de una ley de 40 horas semanales pagadas como 48, para así mejorar la salud laboral, la equidad de género y la productividad.
  • La derogación de leyes regresivas como por ejemplo las aprobadas en el quinquenio pasado que permiten verdaderos fraudes laborales como el de las plataformas digitales, donde trabajadores son clasificados como «empresarios unipersonales» cuando notoriamente son trabajadores dependientes de una misma compañía.
  • En materia de seguridad social y presupuesto nacional, resaltó la reivindicación del acceso a las jubilaciones a los 60 años y el aumento de las jubilaciones y pensiones mínimas, vinculándolas al salario mínimo. Eliminación de las AFAP y el lucro en la seguridad social.  El establecimiento de una tasa especial a las empresas que automatizan puestos de trabajo, donde se establecen tótems, y maquinas automáticas para atender al público, reclamando que aporten al financiamiento del sistema previsional.  Finalmente, reclamó que aumentos salariales para trabajadores públicos y privados que permitan recuperar el poder adquisitivo perdido y que acompasen el crecimiento del PBI.

 

Abdala cuestionó la existencia de cuantiosas exoneraciones fiscales al gran capital, que estimó en 2300 millones de dólares en 2024, equivalentes al 3% del PBI y propuso reorientar recursos hacia vivienda, educación (6% del PBI + 1% para investigación) y empleo digno. Hizo un llamamiento a transformar la matriz productiva mediante alianzas entre empresas públicas, Universidad y sectores industriales, reduciendo la dependencia del país de la exportación de commodities.

 

Finalizó su oratoria convocando a fortalecer la unidad obrera-estudiantil y a construir una «Estrategia Nacional de Desarrollo» que supere el capitalismo dependiente y reivindicó el legado de Artigas: «Que los más infelices sean los más privilegiados».

Fotos: Sandra Arbelo, Karina Sosa, María José Soria, Fabiana Fernández, Fédor Mateos, Alejandro Pérez, ATSS.