“La economía, desde mi perspectiva, es una suerte de ciencia imperial. Los economistas se sienten una élite privilegiada en las ciencias sociales. Es la única ciencia social como tal que tiene un premio Nobel. La economía trata de matematizarse, de incorporar todo tipo de modelos, emulando a las ciencias exactas y negando sus raíces sociales. ¿Y qué es lo que produce esta ciencia imperial? Que las ciencias colonizadas tratan de emular a la economía y, entonces, tenemos modelos matemáticos incorporados en las otras ciencias sociales.
Yo no me opongo a la matemática ni mucho menos, pero una de las grandes características de todo este proceso es que se margina a la historia, y sin historia no hay cómo hacer economía real, pensada en la gente. Se margina a las culturas y se trata de imponer una sola lógica de la economía, dominada por el fetiche del crecimiento económico permanente. Un paso interesante, pero no suficiente, fue cuando se estableció una suerte de triángulo mágico, en 1992: en una esquina estaba la economía, en otra, la sociedad y en otra, la naturaleza. Pero ahí la economía no dejó de ser la ciencia dominante, cuando lo que necesitamos es pensar otra economía para otra civilización. Los gobiernos neoliberales y progresistas, unos y otros, miden su éxito con el crecimiento económico. No vamos a salir de la noche a la mañana de la religión del crecimiento económico permanente, pero si seguimos atados a esa secta, no hay alternativas”. (1)
Cada vez que se trata un presupuesto nacional vuelven a tomar protagonismo economistas, opinólogos, políticos y ministros de economía por doquier. La consigna “no hay plata” no vale de nada a la hora de rendir cuentas a la población y sobre eso tratan las próximas páginas, en la delgada línea que divide la hipocresía del poder con el cinismo.
Desde la clase trabajadora y la sociedad de a pie, ese 99% de la población uruguaya entendemos que la propuesta presupuestal del gobierno es absolutamente insuficiente por decir lo menos. La misma sigue una línea continuista, por no revisar ninguno de los privilegios del 1% más rico, por las reducciones y recortes que profundiza a todo el ámbito público y sus servicios.
Salud, Educación, Seguridad Social y un larguísimo etcétera continuarán con presupuestos raquíticos y un proceso de desmantelamiento de décadas que no tendrá fin.
Las tercerizaciones y su multiplicidad de formas de contrato precario mantienen a miles de trabajadoras y trabajadores al servicio del Estado y sus entidades, pero bajo la órbita privada, con la consecuente vulnerabilidad y pérdida de derechos que período a período ocurre con las renovaciones de contratos con empresas privadas que suministran el personal. Desde tareas administrativas, limpieza, seguridad y todo lo que pueda ocurrírsele, todo es moneda corriente que con la excusa de un “ahorro” se ha ejercido gobierno tras gobierno. La contracara real, empresas privadas, muchas “amigas” pagando miserias a sus trabajadores y cobrando cifras que duplican, triplican y más por cada jornada trabajada y que significan pérdidas en comparación a lo que sería la integración y regularización de este personal a los entes y organismos a los que prestan funciones.
No hay plata… o digamos mejor, para ustedes no hay plata. Desde el poder político se defiende, sostiene y perpetúa un sistema de exoneraciones, exenciones, subsidios, créditos, tasas preferenciales, aplazamientos de impuestos y un sinfín de medidas que consolidan el privilegio de quienes más tienen, con la excusa de que todo este sistema de protección económica al poder económico generaría inversión y fuentes de empleo, cuando la realidad lo que marca es una carencia gigantesca de empleo de calidad e inversiones genuinas. Todas estas medidas tributarias se transforman en lo que se conoce como gasto tributario, y esto es el dinero que el Estado renuncia a recaudar en pos de los supuestos objetivos antes mencionados.
Según la definición de la DGI:
“El gasto tributario es aquella pérdida de recaudación que se genera por un tratamiento impositivo desviado de la estructura normal de un impuesto. Lo que se procura es favorecer a un sector o grupo no a través de un aumento del gasto público directo, sino a través de la disminución de los impuestos que cargan esa actividad o grupo. El efecto de este proceder podría verse como similar al de otorgar una ayuda por medio de una partida de gasto público. Por esta característica, a ese sacrificio fiscal se lo suele denominar Gasto Tributario”. (2)
Y estamos hablando de nada más ni nada menos que el 6,8% del PBI de nuestro país. Para ser más claros, hablamos de 5290 millones de dólares en el 2024, 5134 millones en 2023, 4854 millones en 2022.
Recordar tan solo que cuando se discutía un modelo alternativo de seguridad social a través del plebiscito del año 2024 se puso el grito en el cielo porque las medidas que mejorarían la calidad de vida de cientos de miles de personas y la seguridad social de todo el país hubieran significado poco menos de 700 millones de dólares. Un 13% del gasto tributario. Esa era la catástrofe que desde todos los pelos y colores del establishment político, económico y del poder se instaló en la población.
La verdadera discusión debiera ser: ¿qué debería priorizar el gobierno: las exoneraciones al gran capital, al capital extranjero, a las riquezas o el bienestar de la población? En particular, la más vulnerable. Y esta discusión nos lleva a un reclamo que es global sobre impuestos a las grandes riquezas y al capital. Esas mismas riquezas, que se generan muchísimas veces en contextos oscuros, que se pasan de generación en generación en los ámbitos criollos, que surgen de la explotación, la especulación, la guerra, las dictaduras, etc.
Por otro lado, el 47% del gasto tributario, tomando en cuenta el año 2022, fue por medidas implementadas anteriormente al año 1993. Casi la mitad de lo exonerado lleva décadas sin realizar un solo análisis. Y hablamos de épocas en las que la computación era un hecho minúsculo, no existía internet, las formas de trabajo e industriales eran radicalmente distintas a las de la actualidad. Ni que hablar de un Uruguay que desde esos tiempos ha perdido la mayoría de sus industrias y giró hacia un modelo de país “de servicios”.
Se requiere de un análisis urgente de qué estamos exonerando, de a qué actividades y a quiénes estamos financiando como sociedad. Porque buena parte de los ingresos del Estado los pagamos el 99% con nuestros aportes, nuestros impuestos, pago de servicios y cada compra que hacemos para llevar el día a día.
Entonces, como en toda discusión que se instala desde el poder, aparecen enseguida a hablar los “iluminados”, para traernos términos incomprensibles para la mayoría de los “ignorantes”, porque a los ciudadanos de a pie nos podría ser más sencillo que nos dijeran en términos llanos: “No hay mejoras en la Educación, en la Salud, en la Seguridad Social, en los servicios públicos, no les bajamos a ustedes los impuestos ni subimos sueldos, jubilaciones o pensiones porque todo eso va para exonerar al poder. En cambio lo disfrazan con el discurso al que nadie se opondría de que esas exoneraciones generarían empleo…
En el siguiente cuadro se realiza una discriminación por rubro de gasto tributario en el 2024:
“Inversión, descentralización y desarrollo alcanzan el 31.8% del GT, aquí se concentran las medidas de promoción de inversiones en el IRAE e IP, así como las rentas y el patrimonio exoneradas por empresas usuarios de Zonas Francas, entre otros. Lo sigue en importancia Salud y Alimentación, que incluye beneficios en el IVA a los bienes de la canasta de consumo, a los servicios de salud, entre otros.” (3)
En el gasto tributario tenemos también la ley de vivienda de vivienda promovida:
“La ley n° 18.795 además de incluir beneficios para los inversores privados, se enmarca en un programa más amplio cuyo objetivo es facilitar el acceso a viviendas a sectores de ingresos medios.
Promueve la inversión privada en construcción, refacción o ampliación de viviendas que podrán tener como destino tanto la venta como el alquiler.” (4)
Y aquí es importante resaltar lo que en la práctica ha significado esta ley que se llevó el 0,57% del PBI en el año 2023 (poco más de 400 millones de dólares) y que es una exoneración en proyectos inmobiliarios de especulación. Con un valor de metro cuadrado promedio en 2024 de U$S 2.250 por m2., monoambientes a U$S 92.000, un dormitorio U$S 120.000, 2 dormitorios U$S 162.000 y 3 dorm. U$S 214.000 en promedio cabría preguntarse ¿cuántos trabajadores y trabajadoras realmente podrían acceder a la compra de estos inmuebles? En un promedio de unas 35 mil unidades construidas en 2024 con esta modalidad.
Mientras, menguan los dineros destinados al cooperativismo de vivienda.
Lo único que pareciera ser útil de todo esto es la generación de empleo, la cuestión es: ¿a qué precio? Y lo otro: ¿no será demasiado dinero destinado a viviendas que la amplia mayoría de la población trabajadora no podrá nunca adquirir?
En nota de Ámbito Financiero se muestra como gran hecho que 8.000 unidades fueron adquiridas por argentinos. “Además, se destaca que alrededor de 8.000 unidades han sido adquiridas por argentinos, evidenciando el atractivo del mercado uruguayo para inversores extranjeros.” (5)
Exoneraciones del pueblo para fomentar la especulación.
Desde FUCVAM se hace una valoración respecto a la asignación presupuestal en vivienda de este período:
“Concluimos en que no hay materialidad o recursos suficientes como para poder definir que la vivienda es una de las prioridades estratégicas del gobierno, porque una prioridad estratégica debería tener un refuerzo presupuestario mayor. De hecho, el compromiso de campaña vinculado a priorizar la vivienda era duplicar el presupuesto.
La asignación presupuestal está en el punto máximo en 2029, que es donde va a dar mayor refuerzo, apenas del 2%. Entonces, hay una distancia entre el compromiso de campaña y lo que vemos efectivamente en el presupuesto. Pensar que en un quinquenio se va a duplicar un área era difícil de esperar. No era esperable que se fuera a duplicar en el período de un quinquenio.
Pero si una quiere transitar hacia ir reforzando el área, debería ir haciendo aumentos graduales, aunque sea para permitir llegar al fin del quinquenio con un presupuesto más robusto. Si durante cinco años la robustez de ese presupuesto va desde el 0% en 2025 al 2% al final del quinquenio, bueno, para llegar a duplicarlo, faltan infinidad de quinquenios para adelante.” (6)
Tan solo hemos hecho un pequeño pantallazo sobre quienes se benefician de estos dineros que se renuncia recaudar, pero que pagamos todas y todos, y no podemos dejar de mencionar las exoneraciones a la educación privada, a la salud privada y al culto. Todas consagradas en nuestra Constitución del año 1967 (si, hace 58 años). Y que abarcan en educación no solamente al centro de educación inicial que pueda haber en el barrio, sino también a la totalidad de los colegios y universidades privadas donde se educan las y los integrantes de nuestras élites económicas y de ese 1% de la sociedad.
En 2017 ascendieron a U$S 168 millones.
Todo con dineros de la gente… y ni mencionaré mucho más acerca de los cultos, al margen de decir que una cosa es la libertad de culto y otra el financiamiento del mismo, con toda la dificultad de poder realizar una trazabilidad y oscuridad de los ingresos y “donaciones” con que se financian, sino que además gozan de exoneraciones fiscales de todo tipo.
En cuanto a exoneraciones al culto, las cifras son bastante difíciles de encontrar, pero para hacerse una idea, en 2013 y solamente por exoneraciones efectuadas por la IMM fueron U$S 625.783.
En resumen en Uruguay el gasto tributario representa poco más del 30% de la recaudación general. Un tercio de lo que se debería recaudar se exonera.
En América Latina somos el segundo país que mayor porcentaje de PBI destina a gasto tributario 6,8% y solo por debajo de Colombia y su 7,7%. El promedio regional se encuentra en el 4%.
Con un Presupuesto Nacional signado a la baja en cuanto a las propias promesas de campaña y programa de gobierno se vuelve urgente una nueva concepción económica que comience a priorizar a la población y sus necesidades y dejar de ser instrumento servil a intereses económicos, solo así la democracia puede recuperar un poco de credibilidad, incluso en el sistema capitalista que padecemos.
La eliminación de la pobreza en todas sus dimensiones no puede continuar siendo postergada por intereses y beneficios para esos “otros y otras” más pudientes, que paralelamente son quienes mayor capacidad contributiva tienen.
Los cambios promovidos por la sociedad organizada, por la su clase trabajadora han sido atacados desde todos los ángulos posibles, último ejemplo de esto fue el plebiscito de seguridad social de 2024 y el impuesto al 1% más rico.
Hay algo que ha logrado despertar el miedo y el ataque feroz de las clases dominantes y esto fue un pueblo movilizado en busca de recuperar sus derechos. No es poca cosa.
En Uruguay sí que hay plata, y sí que existen las posibilidades objetivas para que la población viva mejor, para que haya mejores posibilidades, equidad y justicia. Lo que ocurre es que no hay voluntad política para esto.
La pobreza ha sido y es una decisión política.
Pensar otra economía y con ello otra sociedad fue parte del cambio que impulsamos como clase trabajadora en el plebiscito, y otro paso en esa dirección la propuesta de un impuesto al 1% más rico. Se trata de justicia.
“Si no somos capaces de asegurarles una vida digna y decorosa a tres millones de orientales, lo dije antes y lo repito hoy, somos unos criminales”.
Wilson Ferreira Aldunate
Notas:
1) Alberto Acosta, economista. https://brecha.com.uy/alberto_acosta/
2) https://www.gub.uy/direccion-general-impositiva/comunicacion/publicaciones/gasto-tributario
3) documentos.diputados.gub.uy/docs/rc/2024/PoderEjecutivo/Informe%20de%20Gastos%20Tributarios%202021%20-%202024.pdf
4) https://www.anv.gub.uy/ley-de-viviendas-promovidas
5) https://www.ambito.com/uruguay/cuanto-perderia-si-se-eliminara-la-ley-vivienda-promovida-n6018898
6) https://www.fucvam.org.uy/el-solidario/actualidad/investigacion-economica-al-presupuesto-informa-que-la-vivienda-como
Fuentes consultadas:
https://www.xn--lamaana-7za.uy/politica/el-impacto-del-gasto-tributario-en-uruguay-dejar-de-recaudar-para-beneficiar-o-impulsar-sectores/
https://www.gub.uy/direccion-general-impositiva/comunicacion/publicaciones/gasto-tributario
https://www.ambito.com/uruguay/cuanto-perderia-si-se-eliminara-la-ley-vivienda-promovida-n6018898
https://www.fucvam.org.uy/el-solidario/actualidad/investigacion-economica-al-presupuesto-informa-que-la-vivienda-como
https://www.anv.gub.uy/ley-de-viviendas-promovidas
https://www.elobservador.com.uy/economia-y-empresas/vivienda-promovida-que-paso-los-precios-al-cierre-2024-y-cuantos-inmuebles-se-llevan-vendidos-n5985706
https://www.busqueda.com.uy/economia/la-vivienda-promovida-tendra-mayores-incentivos-fiscales-las-zonas-donde-el-regimen-llego-poco-n5403368
https://ladiaria.com.uy/educacion/articulo/2018/7/exoneraciones-de-iva-e-irae-a-instituciones-educativas-privadas-alcanzaron-03-del-pib-en-2017/
Escribe: Gonzalo Moreira, Secretario de Prensa y Propaganda ATSS
