Y una luz que no perdonará a los culpables Y otra que no perdonará a los cómplices.

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Pero aún con el hambre,

Pero aún con los misiles,

Aquí los niños muertos levantan a sus madres,

Aquí las niñas muertas levantan a sus padres.

 

Unos y otras danzan

Con sus llantos

Con sus mortajas blancas

Y se abrazan a los cuatro colores de la vida

El rojo

El negro

El blanco

El verde

Y la sangre cubriendo

Las camas de los hospitales destruídos

Y una luz que no perdonará a los culpables

Y otra que no perdonará a los cómplices.

Palestina: ¡Tan cerca del corazón

Porque eres, hoy, el corazón del mundo!

 

¿Qué ocultan los que callan?

¿Cómo viven?

El silencio explota en la propia cara de los sátrapas,

y no se calla.

 

3/8/2025

Adolfo Bertoni