La Plaza Independencia y la sombra imponente de la Torre Ejecutiva son, desde este miércoles, el escenario de una batalla colectiva en defensa de elementales derechos de los trabajadores. Bajo una carpa especialmente instalada allí, Mauricio Fernández y Aníbal Apollonia, dos obreros lácteos de Young, han comenzado una huelga de hambre. No es un acto heroico buscado, sino una medida extrema final después de 118 días de un conflicto que arrancó con 32 despidos en la empresa Claldy (Compañía Láctea Agropecuaria Lecheros de Young SA) y que hoy mantiene en vilo a ocho trabajadores y sus respectivas familias.
«Acá nadie viene a hacerse el héroe», advirtió Mauricio ante los medios de la prensa nacional que se hicieron presentes. Con una franqueza y una valentía muy especial, ambos trabajadores comenzaron esta medida, extrema y cuidadosamente supervisada por el Sindicato Médico del Uruguay, que es, ni más ni menos que la respuesta a lo que ellos y sus representantes califican como «despidos antisindicales». «No se necesita ir a la escuela para entender», razona Mauricio, «si una empresa se declara en reestructura, podría haber despedido a cualquiera. Pero los 32 éramos todos sindicalizados».
Ambos trabajadores y militantes sindicales despedidos en forma abusiva iniciaron así una huelga de hambre luego de haber hecho todo lo posible para ser reintegrados a sus tareas, como tienen pleno derecho.
*“Mauricio y Aníbal son dos de los ocho ex empleados que aún buscan reintegrarse a la empresa, en un conflicto que se originó en agosto pasado, cuando Claldy despidió a 32 trabajadores, todos ellos afiliados a su sindicato de base y a la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL). La empresa adujo necesitar llevar adelante una reestructura, pero casualmente en ella se prescindió de buena parte del casco militante del sindicato. De los 32, ocho continúan reclamando su reintegro y los restantes aceptaron cobrar sus haberes de despido.*
LA PALABRA DE LOS COMPAÑEROS QUE LLEVAN ADELANTE LA HUELGA DE HAMBRE
Mauricio explicó que la decisión se tomó tras varias instancias de negociación infructuosas. «Claldy no quiere que nosotros nos reintegremos a trabajar porque, si lo hiciéramos, entraríamos a reestructurar el gremio, y por ende la Federación Láctea entraría con nosotros», afirmó.
Destacó que en el interior del país no hay antecedentes de una huelga de hambre en el sector lácteo. Aseguró que la empresa se ha mostrado «totalmente cerrada» a cualquier solución que no sea la que ellos proponen, aunque manifestaron estar «abiertos a dialogar», en la realidad eso no ha sido así, se han mantenido en sus posturas originales.
Aníbal Apollonia tiene veinte años de antigüedad en la empresa. Señaló que esta es su primera experiencia en un conflicto sindical de esta magnitud. Respecto al apoyo en su localidad, Young, comentó: «Vivimos en una comunidad pequeña particularmente reacia a todo lo que son movimientos sindicales, movimientos sociales». Mencionó haber recibido insultos e incluso un incidente con un automóvil durante las protestas previas.
LA CARPA, EL CONTEXTO Y LOS RESPALDOS
La carpa fue instalada con la presencia de dirigentes de la FTIL y de la Mesa Representativa del PIT-CNT, incluyendo a su presidente, Marcelo Abdala, y al vicepresidente, Javier Díaz. Estará asistida y acompañada por delegaciones sindicales de todas las filiales del PIT-CNT.
Díaz declaró que la empresa «pretende llevarse por delante la Constitución de la República, las relaciones laborales construidas, las leyes, normas y decretos», al despedir exclusivamente a trabajadores sindicalizados bajo el argumento de una reestructura.
En una asamblea abierta que se realizó al mediodía, Marcelo Abdala habló con los trabajadores presentes y con los medios de prensa y explicó que la huelga de hambre es una respuesta a la actitud de la empresa, de clara «violación a los derechos sindicales». Señaló que “se agotaron las instancias de diálogo ante la intransigencia de la patronal”.
Enfatizó en que «la Constitución y las distintas normativas amparan los derechos sindicales y CLALDY ha decidido despedir a toda la dirección del sindicato”, mientras que permite el desarrollo de horas extras “sin límite”. En este sentido, recordó que en los días previos a la instalación de la carpa y el inicio de la huelga, se desarrollaron distintas instancias de negociación en el ámbito del Ministerio de Trabajo, pero que los trabajadores “chocaron con un muro enorme que es la intransigencia de la patronal que pone en riesgo a todos los trabajadores, porque los derechos sindicales no se pueden violar, no se puede despedir a toda una dirección sindical y después hacer horas extras como se están haciendo”. Desde la central sindical se entiende pertinente una señal de la empresa restituyendo a los trabajadores despedidos.
Ambos huelguistas destacaron el respaldo recibido por parte de la FTIL y el PIT-CNT. «No tenemos palabras de agradecimiento a la Federación y al PIT-CNT», expresó Apolonia.
EL ESTADO DEL CONFLICTO
Los trabajadores indicaron que tuvieron reuniones tripartitas con el Ministerio de Trabajo y la empresa este mismo lunes y martes, sin obtener avances. Hasta el momento de instalarse en la plaza, no habían sido convocados a nuevas negociaciones.
La huelga de hambre es una verdadera medida extrema para un conflicto que cumple 118 días, luego de que las instancias de diálogo no hayan dado los resultados esperados por los trabajadores.

