En historias nuestras entrevistamos a Julio Forneiro, Directivo de la Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social.
Yo vengo del Ferrocarril, donde entré en el año 81 y en diciembre del 88 me declararon excedente.
¿Puede ser que fue en el 87-88 que Sanguinetti liquidó los trenes?
Fue, sí, exacto. En esa huelga estuvimos 50 días. Yo tenía una moto, recuerdo, estamos volviendo para atrás ahora con tu pregunta, en esa época en el Ferrocarril yo tenía una moto, había comprado una moto, una Kawasaki 90, cero kilómetros, con quien era mi novia en ese momento, que después fue mi esposa y madre de dos hijos míos también, fue compañera, hoy fallecida, del BPS.
Yo salía, me acercaba a la Unión Ferroviaria y teníamos otro local ahí en la calle Nueva York y Figueroa, por ahí cerca había un local que nos habían prestado, no recuerdo de quién era, una casona muy vieja, antigua, de dos plantas, y ahí había una base donde había una olla y lo que hacía yo era recorrer gremios con compañeros de otros gremios, por ejemplo, de La Onda con otro compañero también militante del Ferrocarril, recorrer sindicatos para pedir apoyo para la olla popular, recuerdo de ir al CASMU, estaban las compañeras cocineras por ahí, por Abreu, esquina 8 de octubre, por ahí entrábamos por Abreu, abajo estaban las cocineras y recuerdo que nos daban leche, nos daban pan, nos daban fruta y yo salía a repartir a las ollas, no solo acá en Montevideo, sino que también por lo que es Canelones, el Santoral de Canelones, recuerdo. Un poquito más lejos que el área metropolitana.
Salía a recorrer y a ver cuáles eran las necesidades, cuáles eran las ollas que tenían más necesidades y bueno, a esa edad pues ya, eso era parte de mi sentir, luego de a poquito me fui involucrando y lo fui haciendo también acá en ATSS.
El 26 de enero del 89 entré al Banco de Previsión Social, en el local que está ubicado en la esquina de Uruguay y Río Branco. Ahí estaba lo que era la parte de DISSE, donde se hacían los trámites directos de afiliaciones mutuales, entre otros trámites. Inmediatamente que entré, me presentaron y los compañeros se me acercaron, muy solidarios todos, los compañeros de aquel momento y compañeras que había, y ahí me fui acercando a para saber e interiorizarme con respeto a lo que era la actividad gremial acá, porque yo venía de la Unión Ferroviaria, afiliado a la Unión Ferroviaria.
Si bien entré en aquella época de la dictadura, en el año 81, cuando la apertura democrática, se empezaron compañeras y compañeros de todo el país, de todos los gremios militares nuevamente.
Ahí inmediatamente, cuando se organizó la Unión Ferroviaria me afilié. Y lo mismo hice cuando se llevaron a la Comisión Social en el año 89, con una compañera que conversaba mucho, era con Lilia Santa Marta, con Ángel Menchaca, y bueno, y enseguida pedí afiliarme al sindicato.
¿Y con quién te encontraste en BPS y en ATSS en esa época? ¿Qué pasaba en Uruguay, te acordás?
La información que me llegaba era por medio de los compañeros que representaban en ese momento, como delegados en ese local, y simplemente lo que en ese momento, si bien no estaba muy involucrado, ya afiliado, lo que hacía era adherir por supuesto a todas las medidas que se tomaban. Siempre había temas en la mesa de reivindicaciones, ¿no?
Pero lo que más me acuerdo era cuando empezamos con las reivindicaciones de lo que era el sueldo, es decir, el sueldo era muy bajo, era muy bajo. Muy bajo para lo que eran los sueldos en general de la actividad pública.
Fueron luchas duras, de muchas batallas. O sea, se llegó a declarar en asamblea permanente.
La mayoría de las asambleas se hacían en lo que era Sudamérica, en la IASA, ahí en la calle Yatay. Eran muy populosas, venía la gente del interior, mucha gente del interior y Montevideo se movilizaba mucho. Había mucha participación, si bien éramos muchos más en ese momento de funcionarios, también lo éramos, por supuesto, de afiliados. Y lo interesante de eso, cuando hay un interés en común, la gente se une mucho cuando las cosas están mal.
Y lo que quiero destacar en esto es que en esas asambleas generales, que estábamos en esas asambleas de afiliados generales, se hacían los sábados. O sea, fuera del horario de trabajo. Fuera del horario de trabajo. Y era impresionante la cantidad de gente que participaba en esas asambleas generales.
¿Recordás quiénes eran los referentes, hombres y mujeres que hablaran en las asambleas, directivos, etc.?
El directivo, Tani Mendiondo, Heber Gali, el compañero que fue también director del Banco de Previsión Social era una de las personas a las que yo admiraba por la capacidad que tenía, la inteligencia que tenía.
Y sí, había discusiones, sí, había posiciones distintas.
Y un tema también, en aquel momento era el rechazo al contrato de IBM. Lo que empezaba ya a desarmarse era el centro de cómputos, que eran todos funcionarios compañeros que manejaban el centro a principios de los 90.
Mendiondo era uno de los presidentes en aquellos momentos. También recuerdo que se hicieron asambleas en el Platense.
Y lo más fuerte después de eso fue cuando empezamos con el tema de lo que era la miseria, lo que era el sueldo, una miseria, que, bueno, en esa lucha de ruido que hacíamos, salíamos a la calle, golpeteábamos, hablábamos con el público de qué se trataba. Prácticamente semana a semana íbamos al directorio subiendo las escaleras y golpeándole las puertas, reclamando.
Yo llegué a cobrar casi cero peso de sueldo, porque me descontaban por los paros, entre otras cosas. Y si bien estaba pasando un momento económico muy malo, que hasta ahora, después de 30 años, lo estoy sufriendo, bueno, lo más fuerte para mí era la militancia y la conquista y el movimiento trabajador.
Y cuando te integraste en ese momento a ATSS, ¿en dónde participabas?
Trabajaba con un compañero Henry Méndez, que había sido uno de los restituidos, otro de los temas también que se pelearon en aquel momento.
Ya cuando entré se estaba con el tema de los restituidos. Después de la dictadura.
¿Recordás de esos comienzos, 89, 90, 91, 92, algún hecho que te haya llamado mucho la atención, que recuerdes mucho de esos primeros años?
Hubo, por supuesto, una de las conquistas importantes que fue el aumento del 100% del sueldo. Fue en los principios de los 90, estando de presidente Lacalle.
Se logró una tremenda y muy grande conquista que fue el aumento del sueldo. Fue una conquista increíble. A partir de ahí, bueno, hubo una serie de logros también muy importantes. Y cuando se logra ese tipo de conquista, vos ahí ves que gente y compañeros se empiezan a acercar más. Se empiezan a apoyar más. A creer más.
Y movilizaciones, se paraban las sesiones de Directorio, se hacía ruido.
¿Recordás alguna movilización en particular que haya sido original por algún motivo, por ejemplo? Me han hablado mucho de las migajas de pan en el directorio.
¿Cómo no me voy a acordar? En esa época uno de los directores era Rodolfo Saldain. Le golpeábamos la puerta y le tirábamos migas de pan por debajo de la puerta.
Fue justamente en esa conquista del 100% del sueldo porque era un sueldo muy bajo. Esa fue una movilización que a mucha gente le impactó mucho. A todo el mundo le impactó. A partir de ahí, bueno, viene otra conquista que fue que pagaran la cuota mutual.
Es decir, no tenías una mutualista si no la podías pagar de tu bolsillo. Al final no tenías mutualista. Y a partir de ahí, además del aumento del sueldo, después, claro, consecutivamente se consiguió que el Banco de Previsión Social te daba dinero para cubrir tu cuota mutual particular, tenías que presentar mes a mes el recibo de sueldo y ellos te devolvían el dinero.
En ese momento no existía el FONASA.
Julito, ¿te acordás? Estamos ya, pasamos la época, la duplicación del salario, la movilización de las migajas, todo eso. ¿Te acordás qué pasó después? ¿Qué reivindicaciones, qué movilizaciones hubo con posterioridad eso, en el resto de los años 90?
Fuimos por más, sin duda que fuimos por más, por la prima de alimentación, que cual se negoció entonces, que fuera determinado porcentaje a pagar en tres etapas hasta llegar al 100%, de lo que era la meta en el monto total, que hoy es un medio sueldo de cualquier trabajador.
¿Cuánto es la prima hoy por alimentación?
Un promedio de 16.000 pesos mensuales. Es como vos decís, es la mitad o más de un sueldo de un trabajador, de muchos trabajadores. Esa fue otra conquista muy, muy importante que tuvimos, posterior a eso también.
En las movilizaciones era siempre más o menos la misma, era con ruido, era con cartelería, era con negociación, los directores te abrían la puerta, había negociación, directores del Partido Blanco, directores del Partido Colorado, te escuchaban, y la presión la hacíamos de abajo a las bases.
¿Vos seguías trabajando en el mismo lugar en el que entraste, allá en DISSE?
No, no yo entré el 26 de enero del 89 y a los pocos meses fui para ATYR 570, no a trabajar específicamente en la asesoría tributaria del BPS, sino que en aquellos momentos a los afiliados por DISSE, a los trabajadores de la actividad privada y a las empresas unipersonales, se le entregaba un recibo mutual que lo imprimía SEPRODA. Entonces lo teníamos dividido por rubro, nos llegaba del centro separado por rubro y por empresa y lo empaquetábamos, lo mandábamos por correo y habían empresas que venían a buscarlo directamente a BPS.
Las empresas unipersonales iban y pagaban en la ventanilla, pasaban con el recibo de que habían pago y nosotros le entregábamos un recibo mutual. Ahí estuve unos meses, hasta que vine para el edificio nuevo, en el año 90.
Desde que entré estuve unos meses en DISSE y otros meses en ATYR 570, estuve un año ahí. Luego vine para el edificio nuevo.
Siguieron habiendo conquistas, porque siguió la lucha. Ese periodo de los 90 fue fundamental, fue grandioso. Recuerdo que todavía tengo la imagen en la cara del Presidente de la República, desde entonces, repito, Lacalle dijo: “los funcionarios públicos hacen que trabajan y yo hago que les pago”.
Estamos tratando de reconstruir justamente por eso, para que la gente, sobre todo la gente más joven, sepa que no siempre tuvo buenos salarios el banco. Era una época donde era muy complicado.
Otra cosa que se conquistó, voy a hacer un paréntesis aquí. El Directorio del Banco de Previsión Social siempre fue en el quinto piso donde estaban los directores, yo siempre digo, era un club político. Donde personas que militaban de forma política para los gobiernos de la época, vamos a decirle cómo son, podían conseguir jubilaciones. Con lo de las tarjetas de pronto despacho. Conseguían jubilaciones e ingresos de funcionarios a dedo.
Ahora me acordé algo del, mirá, del 79, noviembre del 79, si bien yo estaba trabajando en el Ferrocarril, mi novia, que luego fue mi esposa, que era funcionaria acá, ella entró, se hizo un concurso pero para hijos de funcionarios. No eran abiertos. Otra de las luchas, entonces, y reivindicaciones fue que se hicieran concursos abiertos a toda la población. Claro. Es decir, que todo aquel que estaba en condiciones de presentarse y competir, que fueran jóvenes de todos los barrios, de Marconi, del Cerro, de La Teja, de donde fueran, de Paso de la Arena, de Pocitos, no importa, pero que todos tuvieran la misma posibilidad. Eso fue otra conquista que se hizo en general en la función pública.
¿Qué nos podés contar de tu actividad sindical? ¿Cómo era tu participación?
En un momento me postulé como delegado en Edificio Nuevo. Éramos 37 delegados, yo era el número 37, fui el último. Era nuevo, además. Y bueno, siempre he trabajado delegado. Si bien yo no participaba en las asambleas generales de delegados, venían otros compañeros, pero yo me encargaba, por ejemplo, de tratar de movilizar a la gente, a los compañeros, invitarlos a participar en las movilizaciones, en los ruidos, en esos que parábamos 5 minutos, 10, 15 minutos recorriendo el Edificio Nuevo. Se hacía en el Sede también eso.
En todos los edificios grandes, principalmente. Activos, los de la salud.
En ese momento habían unos 1.200 funcionarios en el Edificio Viejo y unos 800 aproximadamente en el Edificio Nuevo. 2.000 personas entre los dos edificios.
Llegamos al año 2000. ¿Te ubicás en esa época? ¿Te recordás en el banco en los años 2000? La crisis del 2002, por ejemplo. ¿Nos afectó? ¿Afectó el funcionamiento al banco o la crisis del 2002?
Sí, empezaron a haber un poquito de demoras en los pagos de los sueldos. Nosotros cobrábamos generalmente el anteúltimo día del mes. Luego se pasó para el primero día del mes. Y después volvió a ser el primer día hábil del mes el pago de los sueldos. En un momento nos ofrecieron pagarnos con tickets de alimentación o tickets de boleto. No recuerdo bien si fueron dos o tres meses que nos daban una sábana con tickets de boleto o tickets de alimentación.
En la crisis del 2002. Justamente por la crisis.
A quienes habían recibido, a quienes se habían anotado, pero no eran todos los que se anotaban para recibir esos tickets. Yo fui uno que sí, que me anoté para recibir esos tickets, para recibir tickets de los boletos, era un determinado monto, por decir algo hoy en día, dos mil pesos para que tengas platones para los boletos.
Fue una cuestión de tres meses, tres oportunidades, hasta que después otra de las cosas que se conquistó o se negoció era que querían a futuro descontar del sueldo a los funcionarios y eso se logró que no se tomara como una parte de pago del sueldo. Se conquistó.
Luego vino el fondo de participación.
Otra de las conquistas fue el fondo de participación. Fue muy importante. Recuerdo a Zelmar, que fue un protagonista importante que le presentó al directorio esa posibilidad de tener esa partida extraordinaria. Se negoció con OPP, etcétera, etcétera, todos esos pasos que se tuvieron que dar. Y cuando fue al Banco de Previsión Social los directores fueron a firmar, él le presentó y dijo no, se trata nada más que de 0,000001 de lo que recaude el BPS por concepto de multas, recargos, y la propia recaudación.
Y luego que el directorio lo firmó, se dio cuenta que eran unos cuantos millones de pesos. Eso era entonces esa partida extraordinaria que conquistamos. Se pagaba cada cuatro meses. Después se consiguió que se hicieran adelantos, todos los meses estábamos cobrando algo. Y luego se logró lo que es actualmente la prima por cumplimiento de metas.
En años más recientes, por ejemplo luego de 2010. Yo recuerdo la nueva escala salarial.
¿Vos estuviste en esas movilizaciones?
Sí, sin duda que sí.
Recuerdo haber ido a una asamblea multitudinaria en el Platense, por la nueva escala salarial, tiene que haber sido por 2010, por ahí. Eran multitudinarias. Eran grandes, había movilizaciones.
Trato a veces de decirle a los compañeros, más bien cuando siento como enojos a veces, ¿no? Que eso nos costó… sudor, sangre, lágrimas nos costó eso.
Yo llegué a cobrar casi cero peso de sueldo de ir y venir caminando, de no tener para comer al mediodía, de pasarme las ocho horas sin comer. Fueron momentos duros. Y… si bien uno lo hizo consciente, ¿no? Y con esa conciencia cívica que se pierde un poco a veces cuando vos entras en un organismo, y ahí vuelvo a lo que hace un rato estábamos hablando, cuando entra un funcionario nuevo, se encuentra con un sueldo, vamos a decirlo entre comillas, decoroso, a comparación de muchos, incluso dentro de la función pública, con una prima por alimentación muy importante, con el pago de una cuota mutual, con el monto de una cuota mutual, con un cumplimiento de metas, una participación en el cumplimiento de metas.
Estamos hablando de catorce, catorce sueldos y medios al año. Eso se lo queremos transmitir a la gente más joven. Transmitirlo y eso es parte de la función que tenemos nosotros.
Mirá que esto no fue algo que nos concedieron, sino que lo conquistamos. Lo conquistamos. Voy en orden. La duplicación del sueldo, después la prima por alimentación, después la prima por el pago de la cuota mutualista, el fondo de participación y la prima por cumplimiento de metas.
¿Cuántos años tiene Julio?
62, cumplí el mes pasado.
¿Y qué planes tenés? ¿Tenés planes de seguir trabajando un poco más?
Bueno, hay dos cosas. Una, me quisiera jubilar. Me quiero jubilar, sí, pero por situación personal no puedo hacerlo. Así que voy a continuar. Espero no muchos años más, pero un tiempo más voy a continuar.
