Karina Sosa, presidenta de ATSS y Gonzalo Moreira, secretario de Prensa y Propaganda, expusieron ante la Comisión de Salud Pública el deterioro del área de salud del BPS y rechazaron el traslado de la unidad de internación del Sanatorio Canzani al piso 16 del Hospital de Clínicas.

La Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social (ATSS) volvió a hacer oír su voz en el Parlamento. El pasado 13 de octubre, Karina y Gonzalo fueron recibidos por la Comisión de Salud Pública de la Cámara de Senadores. La sesión fue presidida por el senador Daniel Borbonet, con la participación de la senadora Susana Andrade y los senadores Pedro Bordaberry y Aníbal Pereyra. Allí, nuestra delegación presentó un diagnóstico sobre la situación del área de salud del Banco de Previsión Social.
UN PROBLEMA DE VARIOS PERÍODOS
Gonzalo abrió la exposición situando el problema en el tiempo y recordó que desde 2016 debió haberse cumplido con la incorporación de colectivos al Sistema Nacional Integrado de Salud, algo que nunca ocurrió. Como consecuencia, explicó, muchas áreas de salud del BPS quedaron en un «limbo».
Describió “un panorama general de desmantelamiento de sanatorios y lugares asistenciales, así como falta de personal, con la no reposición de vacantes, que desde el año 2015-2016 viene sucediendo sistemáticamente”. Subrayó que el problema no responde a una administración en particular: “Ya no es una cuestión de ahora ni del período anterior, sino que abarca varios períodos”.
Advirtió además sobre la pérdida de capacidad de respuesta del organismo: “Ha llegado un punto en el cual, por ejemplo, las enfermedades raras, ya no vamos a tener quién las atienda porque cada vez estamos pudiendo dar menos respuesta a la demanda”, esto tiene como trasfondo la falta de personal, los recortes y la exclusión de patologías que antes se atendían en los centros del BPS y que año a año fueron excluídas. En lugar de potenciar la atención, se fue desmantelando. La demanda real de personas que podrían atenderse en BPS es muchísimo más alta que la que atendemos actualmente. Por la derivación a sus prestadores de salud, se les quitó calidad de asistencia médica a miles de personas.
“UN DESARROLLO ETERNO Y SIN UN FINAL CIERTO”
Karina centró su intervención en el Sanatorio Canzani y en el Centro de Referencia Nacional en Defectos Congénitos y Enfermedades Raras (CRENADECER). “Como toda en la vida las cosas tienen un principio, un desarrollo y un final, pero nosotros venimos de un desarrollo eterno y sin un final cierto”, afirmó.
La presidenta de ATSS recordó que en 2016 el sindicato firmó un acuerdo que implicó resignar la maternidad del Canzani y reducir personal, a cambio de fortalecer el centro de referencia. Ese compromiso, denunció, no se cumplió: no se respetó la reposición de vacantes del sector salud. A esto se sumó el anuncio, realizado en junio en una bipartita, del traslado de la unidad de internación a un piso dieciséis del Hospital de Clínicas, “donde ya está claramente probado que no puede funcionar una unidad de internación de estas características”.
Aportó cifras elocuentes: la población objetivo de CRENADECER ronda las diez mil personas en todo el país, pero el centro llega a algo menos de dos mil. También reclamó que la historia clínica del centro se integre a la historia clínica electrónica nacional. Sin esa integración, cuando un paciente llega a una emergencia en el interior, el personal no sabe cómo tratarlo, y alguien con piel de cristal puede recibir “cualquier crema que le va a empeorar la situación”, por poner un ejemplo.
En uno de los pasajes más firmes de su exposición, sostuvo: “Hemos mercantilizado de tal manera la salud, que si yo llego a ponerle dos barras de hierro en la columna a mi hijo y me lo atienden en salud pública, porque así debe ser, no hay quién le dé la rehabilitación”. Y resumió la postura del sindicato: “Si hay plata para trasladar el hospital a algún lado, hay plata para recuperarlo; ¡repárenlo!”.
Alertó también sobre la falta de médicos en la maternidad de Pando y la escasez de odontólogos para la ortodoncia gratuita. Propuso aprovechar la votación del presupuesto 2027 del BPS para “respetar este acuerdo”.
EL PISO 16 ESTÁ CONVERSADO
El senador Pedro Bordaberry nos pidió fundamentar la objeción al traslado al Hospital de Clínicas. Karina respondió con claridad, explicando que cerca del 70 % de las personas con enfermedades raras y defectos congénitos tiene movilidad muy acotada. Ante un incendio, la evacuación desde el piso dieciséis dependería de escaleras de emergencia y de cuatro ascensores que “funcionan la mitad del tiempo o menos”. Agregó que los pacientes con fibrosis quística requieren aislamiento y que el Clínicas no cuenta con CTI pediátrico. Además, estos pacientes tienen una vulnerabilidad a infecciones por sistemas inmunitarios más comprometidos, que hacen que el traslado a un hospital general sea tremendamente riesgoso. “Llevarlos al piso dieciséis es humanamente imposible, impráctico”, concluyó.
La atención de las enfermedades raras en el mundo se realiza en centros específicos para la atención de estas poblaciones, nunca en hospitales generales.
Cerró con una propuesta concreta: “Tenemos un estudio hecho y una propuesta para presentarle, tanto al BPS como al Poder Ejecutivo, a la oposición, y a quien quiera escucharnos. El tema es que nos escuchen”.
RECONOCIMIENTO Y PRÓXIMOS PASOS
El presidente de la comisión, Daniel Borbonet, dejó constancia del trabajo de CRENADECER en fibrosis quística, enfermedades metabólicas y otras patologías, y lo calificó como “una joya” para el país. A pedido de la delegación, la comisión resolvió elevar la versión taquigráfica al Ministerio de Salud Pública. La gestión no es menor: según señaló Karina, el sindicato no había logrado hasta ahora ser recibido por esa cartera ministerial.
Nuestra delegación anunció que llevará los mismos planteos a la Comisión de Asuntos Laborales del Senado, lo que se concretó dos días después, el jueves 15. Fiel a su definición, desde el sindicato insistimos en que se trata de una causa de “defensa de los derechos humanos fundamentales”, que debe convocar a todo el sistema político.