¿Diálogo o susurro social?

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El 22 de abril se presentó una “hoja de ruta”, que luego se actualizó a inicios del mes de junio sobre como iniciaría el tan mentado diálogo social propuesto por el Frente Amplio desde la campaña electoral, y que sirvió como parte de su argumentación para el rechazo del plebiscito (por parte de varios de sus sectores) que el PIT-CNT y organizaciones sociales llevamos adelante. Dicha argumentación en esta parte consistía en decir que las modificaciones al sistema de seguridad social no deberían ser por vía de modificación constitucional, sino por ley, y que para ello debía existir un “gran diálogo”.

Esta Comisión realizará distintas instancias además de en su conformación ejecutiva de seminarios, talleres y charlas para “recabar insumos” y entregará el documento al Ejecutivo el 30 de abril de 2026.

De esta idea y ya conociendo las condiciones en las que se enmarca el diálogo podemos extraer algunas conclusiones:

  • La conformación de la Comisión Sectorial de Protección y Seguridad Social (CSPSS) tendrá una conformación con predominancia y mayoría absoluta del sistema político y en particular del partido de gobierno, que nombra 6 representantes estatales (de ministerios y BPS), 8 de los partidos políticos (5 del FA y 3 de la oposición) y 8 sociales (PIT-CNT, Confederación de cámaras empresariales, ONAJPU, Red Procuidados, de la Alianza de Organizaciones por los Derechos de las Personas con Discapacidad y la Plataforma de Infancias y Adolescencias).

En este punto de la conformación ya cabe destacar que la conformación de la parte social es absolutamente insuficiente, contando el PIT-CNT, la convención de trabajadores única del país, con tan solo dos representantes. Sumado a esto asombra la ausencia en la convocatoria a la FEUU (Federación de Estudiantes Universitarios) y de FUCVAM (Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua), dos de las más grandes asociaciones del país, y que casualmente, fueron dos que junto al PIT-CNT promovieron y militaron el plebiscito.

  • Esta comisión elaborará un documento por consenso que será elevado al Poder Ejecutivo como insumo no vinculante de lo que sería una reforma de la seguridad social, y en ese sentido se nota que la preponderancia política, con 6 representantes ministeriales y 8 políticos del partido de gobierno, en el total de 18 ya son una mayoría que validará y saldará cualquier tipo de disenso que pudiera existir. Apenas una casi cuarta parte de la integración es de carácter social, pero con las exclusiones mencionadas antes.
  • No se hace mención en la hoja de ruta de una de las principales propuestas que tenía el programa de gobierno del Frente Amplio y que consistía en la eliminación del lucro en el sistema de seguridad social (hecho casi incompatible con la existencia misma de las AFAP), pero que era presentado como parte contemplativa de lo que se discutió en las urnas conjuntamente con las elecciones nacionales.

 

Ya desde el arranque, este “amplio diálogo social” que se proponía en carácter de alternativa al plebiscito, y que junto a lo expuesto en el programa del Frente Amplio debiera tener ya temas instalados como resueltos, vuelve a una foja cero y excluye mucho más de lo que suma a la pata social.

Cómo se conjugan los intereses y las definiciones que se tomen para todo nuestro sistema no será difícil de imaginar.

Un diálogo social con tanta ausencia social no podrá jamás ser representativo de lo que la población plantea, mucho menos de lo que casi un 40% del electorado votó sumándose al plebiscito, y de esas personas, el 70% fueron de votos del partido que ganó las elecciones, vaya si tendrían que plantear los 3 puntos que se plebiscitaron como insumo sobre la mesa, pero de eso… ni miras.

Ojalá nos equivoquemos por completo, pero todo lo que venimos observando no parecen augurar un resultado muy distinto de lo que ya en el quinquenio anterior se definió en la ley 20130.

El panorama pareciera ser el de una clase trabajadora que tendrá que luchar con uñas y dientes para que la edad jubilatoria vuelva a ser de 60 años, para que el salario mínimo sea el nuevo valor base para jubilaciones y pensiones, y para eliminar el lucro y las AFAP de un sistema mixto que a casi 30 años de su implantación ya demostró ser un completo fracaso (excepto para el sistema financiero).

Una seguridad social por y para la gente solo será posible en base a continuar la lucha, y ahora la pelea se extiende a todo el sistema y no tan sólo a los 3 puntos que votamos el año pasado.