Huellas que también son nuestras

Compartir

Estar presentes en la presentación del catálogo «Huellas Feministas en Montevideo» fue, para mí, mucho más que simplemente asistir a una actividad cultural. Fue compartir un momento colectivo de memoria, de justicia y de profunda emoción.

Fue, sin dudas, ponerle cuerpo y alma a una historia que, demasiadas veces, se nos ha negado. Una historia que, al menos en mi experiencia, nunca me enseñaron con la claridad que merecía: ni en la escuela, ni en los manuales, ni en los discursos que se autoproclaman “oficiales”.

El catálogo es una publicación de la Intendencia de Montevideo que surge de la exposición en la Fotogalería del Parque Rodó, no solo recoge más de un siglo de luchas feministas en nuestra ciudad. Son imágenes, sí. Pero sobre todo son huellas imborrables. No solo de quienes marcharon, resistieron o construyeron espacios colectivos; también de quienes tuvieron la lucidez de registrar esas acciones desde la fotografía, muchas veces desde el anonimato o desde la marginalidad. Esta publicación es un merecido reconocimiento a todas ellas: a las mujeres organizadas, a las protagonistas invisibles, a las fotógrafas que supieron captar el pulso vital de cada tiempo. Y también, por qué no decirlo, a nosotras, las que estamos hoy construyendo sindicalismo con una mirada feminista y popular.

Lo que más me impactó fue la seriedad, el rigor y el inmenso cariño con que se realizó esta investigación. Un trabajo cuidadoso que no se limita a resaltar personajes “notables” y aislados, sino que traza un potente hilo de continuidad en la incansable lucha por la igualdad. Porque eso es precisamente lo que falta cuando se nos enseña la historia “oficial”: continuidad, conexión y contexto. Nos muestran una mujer votando en blanco y negro, como una postal estática de otro mundo, pero no nos explican toda la lucha organizada que hubo detrás de esa conquista, ni todas las batallas que se gestaron después. No nos hablan de las huelgas históricas de las trabajadoras del servicio doméstico, de las ollas populares lideradas por madres y abuelas valientes, de la tenaz pelea por el aborto legal, de las tomas feministas en la universidad. No nos dicen, con la contundencia necesaria, que las mujeres estuvimos siempre, en cada paso y en cada cambio.

Y esto, compañeras, compañeros, no es casualidad. La historia, tal como nos la han contado, fue escrita por varones, para varones y mayormente sobre varones. Lo que Huellas Feministas hace es correr ese eje masculinizado, mostrar que hubo otra trama vibrante y decisiva, la de quienes empujaron los cambios sociales sin que sus nombres quedarán grabados en el bronce de la historia oficial. Desde esa mirada profundamente reparadora, el catálogo no solo visibiliza, sino que honra y repara el pasado. Porque hay algo profundamente sanador en ver esas fotos, en leer esas anécdotas, en saber que no estamos empezando de cero.

Que antes de nosotras hubo muchas, y que gracias a ellas, con su fuerza y su persistencia, hoy estamos nosotras aquí, siguiendo su camino.

Como integrante de la Comisión de Género y Diversidad de ATSS, y como mujer joven que se reconoce en el apasionante proceso de construirse en un feminismo sindical, este tipo de materiales son absolutamente fundamentales. Porque nos permiten dialogar con la memoria histórica, sí, pero también con nuestro presente. Nos dan herramientas poderosas para cuestionar lo establecido, para organizar nuestras luchas, para entender que lo que vivimos hoy tiene raíces profundas y complejas. Que hay huellas que seguimos pisando con firmeza.

Me fui de la presentación con una mezcla intensa de orgullo y bronca. Orgullo por la inmensa potencia del movimiento feminista a lo largo de nuestra historia; y bronca porque todavía hay tanto por rescatar, tanto por enseñar con verdad, tanto por cambiar en esta sociedad. Pero también me fui con una certeza inquebrantable, que nuestra tarea como sindicalistas feministas es también esa. Recuperar lo que nos ocultaron, nombrar a las que callaron, y registrar, con la misma dedicación, lo que estamos haciendo hoy. Para que algún día, nosotras también quedemos en un catálogo. O mejor aún, para que ya no hagan falta catálogos que recuperen lo invisibilizado, porque nada ni nadie haya sido excluido de la historia desde el inicio.

Y como creemos que la memoria se construye colectivamente y que la lucha es de todos y todas, desde ATSS adquirimos ejemplares del catálogo «Huellas Feministas en Montevideo», que estarán disponibles en nuestra biblioteca sindical. Para que todas y todos podamos acceder a él, leerlo, emocionarnos y seguir construyendo nuestra propia historia.

 

Por Lamia Minardi
Comisión de Género y Diversidad de ATSS